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Entrena tu mente, reduce el estrés y la ansiedad. ¡Sé más feliz!

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Muchos estudios demuestran que entrenar la mente tiene múltiples beneficios. Desde la reducción del estrés hasta la mejora del equilibrio emocional.

Muchos estudios demuestran que entrenar la mente tiene múltiples beneficios. Desde la reducción del estrés, la ansiedad y la depresión, hasta la mejora del equilibrio emocional, nuestra productividad, aumentando la resilliencia, mejorando la calidad del sueño, fortaleciendo nuestro sistema inmunológico, aumentando la concentración y propiciando más emociones positivas. 

Entrena tu mente, reduce el estrés y la ansiedad. ¡Sé más feliz! 1

Pero, a pesar de que muchos de nosotros sabemos todo esto, la vida puede ser muy estresante y ocupada, a veces es difícil tener tiempo para meditar en un día que está lleno de tareas, compromisos y distracciones.

Actualmente yo misma me encuentro en esta lucha,  y por esto he reunido algunos de los consejos de los expertos basados en algunas “excusas” que solemos usar para no meditar. Espero que, como a mí,  te brinden las soluciones para ayudarte a transformar tus creencias limitantes y te ayuden a alcanzar la paz mental.

Excusas que yo me ponía:

1. No tengo tiempo

Es siempre difícil ajustar tu rutina. Pero míralo de esta manera: meditar te puede tomar  menos del  1% de tu día. Y puede ser que solo este 1% sea el que dirija al otro 99% hacia una dirección más positiva. 

Eventualmente, puedes encontrar un poco más de espacio en tu día. Además, es necesario estudiar nuestras prioridades, si no conseguimos encontrar 20 minutos sin distracciones para aprender a pacificar la mente, pero si conseguimos dedicar 30 minutos a una serie de netflix o navegar en las redes sociales, por ejemplo, tal vez no queramos realmente pacificar la mente tanto como decimos.

Si este es tu caso, reflexionemos sobre esto.

2.No existe un lugar tranquilo para mí

Recuerda que puedes hacer tu meditación en cualquier lugar, puedes hacerla solo/a o podría ser guiada, con la ayuda de algún audio, video o alguna aplicación. Considera levantarte un poco antes o acostarte un poco después que el resto de tu familia, enciérrate en el baño o sal a la puerta de tu casa (aunque esto a mi no me funcionaba, jajaja). Pero estoy segura que si de verdad lo quieres podrás encontrar un lugar.

3. Mi mente es hiperactiva, yo no sirvo para la meditación

Esto era lo que yo sentía. Pero con mis buenas amigas de Mindfulness Latam aprendí que si pudiésemos parar de pensar cuando queremos, no necesitaríamos aprender a meditar. Solo se gentil contigo mismo. Cuanto más intentas anular tus pensamientos, más aparecerán. A mí me funciona volver la atención a la respiración; poco a poco, y con un poco de práctica, la sensación de calma comenzará a aumentar.

Es justamente en los momentos en que tu mente está más desequilibrada, en los que necesitas meditar.

Me gusta esta analogía que leí en Lojon: En nuestra vida, algunos días serán peores que otros. Habrá días muy difíciles, con mucho trabajo, muchas preocupaciones, días malos. La mente estará bastante irritada, toda nuestra energía estará perturbada. Puede que te sientes para hacer la meditación y a los dos minutos desistas: ¡Olvídalo! ¡Hoy no es el día para meditar!” Entonces te levantas, vas a ver la TV o entras en Internet. Es como estar muy enfermo y pensar: “¡Ah… estoy tan enfermo! ¡Estoy tan enfermo que no consigo tomar mi medicina! ¡Voy a tomármela cuando me sienta mejor! ”.

Como indica el profesor de meditación, Alan Wallace, en los días en que tu mente esté verdaderamente confusa, puedes simplemente tumbarte en tu cama, con una almohada cómoda bajo tu cabeza y soltar simplemente la tensión del cuerpo, y en cada respiración, relajarte completamente, dejando que el cuerpo respire sin esfuerzo, a su ritmo natural. Relájate hasta el final de la expiración y en ese momento deja la mente en silencio, sin ningún blablabla. Y permite que el aire entre nuevamente, sin esfuerzo, en total quietud.

Hazlo durante 24 minutos.

La mente que tienes cuando empiezas el ejercicio, puede estar completamente perturbada, llena de pensamientos, piedras, barro, todo este tipo de cosas. ¡No se puede controlar esto! Es lo que tu mente te está mostrando. Pero lo que tú llevas a tu mente es tan dulce, tan suave, tan tranquilizador, que después de unos cuantos minutos tu mente estará más tranquila, silenciosa, equilibrada.

Las opciones son múltiples,  no dejes que las excusas te ganen, si esta info llego a ti hoy es por algo ¿Por qué no meditar ahora?

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