¿Cómo facilitar la conciliación laboral y personal en el contexto del COVID-19?

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La pandemia ha cambiado la forma de trabajar y ello ha impactado en la relación entre la vida laboral, personal y familiar de las y los trabajadores.

La pandemia ha cambiado la forma de trabajar y ello ha impactado en la relación entre la  vida laboral, personal y familiar de las y los trabajadores.

Las consecuencias del brote de la enfermedad del coronavirus no conocen precedentes y se sienten en  todo el mundo. La pandemia ha cambiado la forma de trabajar y ello ha impactado en la relación entre la  vida laboral, personal y familiar de las y los trabajadores. Para las mujeres, esta situación genera un riesgo  aún mayor ante los desafíos que habitualmente enfrentan en materia de igualdad. 

conciliación laboral y familiar

Para entender el nuevo escenario basta con pensar en cómo la pandemia ha provocado cambios  repentinos que han modificado las dinámicas familiares y que han puesto en riesgo la pérdida potencial  de los ingresos de los hogares. Por ejemplo, en Chile los tiempos de cuidado han aumentado debido a la  interrupción de la educación de niñas y niños. En este país, el rol de cuidadoras lo asume un 11 % más de  mujeres que de hombres.

Así, un 42 % de las mujeres chilenas son cuidadoras, en comparación a un 31 %  de los hombres, según el Monitoreo Nacional de prácticas y síntomas COVID-19. Por otra parte, según la  Cuenta Satélite del Trabajo Doméstico no Remunerado elaborado por Banco Central de Costa Rica, el  Instituto Nacional de Estadística y Censo y el Instituto Nacional de las Mujeres (INAMU), en Costa Rica el  valor económico del trabajo no remunerado de los hogares alcanzó el 25% en relación con el PIB en el  2019. Y datos del INAMU revelan que solamente el 45 % de las mujeres están en el mercado laboral  debido, en parte, a las diferencias que existen con los hombres en lo que hace a la distribución de este  tipo de tareas. 

Aumento de la carga laboral no remunerado afecta más a mujeres que a los hombres

Es posible deducir que el aumento de la carga de trabajo no remunerado afecta más a las mujeres que a  los hombres, y que es un factor clave para determinar si permanecen en el empleo y la calidad de los  trabajos que realizan. En ese sentido, datos de la OIT sostienen que la recesión económica provocada por  la COVID-19 las afecta más a ellas.

En la segunda edición de la Nota Técnica “Panorama Laboral en tiempos  de la COVID-19”, se destaca que mientras el rango de caídas en el empleo masculino va del 3% a 34%, el  femenino se extiende entre el 7% y el 43%. Las trabajadoras informales se encuentran bajo una amenaza  aún mayor, y la pandemia agrava las malas condiciones laborales de las mujeres que trabajan en servicios  esenciales. 

conciliación laboral y familiar

Desde la OIT se ha abordado estos desafíos con el objetivo de facilitar que las empresas incorporen, en  la medida de sus capacidades, acciones dirigidas a mejorar las condiciones de trabajo y la calidad de vida  de las y los trabajadores con responsabilidades de cuidado. El proyecto Conducta Empresarial  Responsable en América Latina y el Caribe (CERALC), parte de la Oficina de la OIT para América Central 

Haití, Panamá y República Dominicana presentó una Guía práctica con acciones concretas para sindicatos  y empleadores basada en las Políticas que favorecen a las familias y otras buenas prácticas laborales en el  contexto del COVID-19.

Las recomendaciones que damos en la guía parten de cuatro premisas: la primera es un abordaje con  empatía, reconociendo que ninguna de las partes eligió estar en esta situación de crisis, la segunda es el  consenso de arreglos entre empleadores y personas trabajadoras partiendo de diagnosticar las  necesidades más apremiantes y realizando un monitoreo permanente.”

Como tercera premisa proponemos  el diálogo colaborativo y como cuarto el enfoque de género, es decir, priorizar medidas que no profundicen  el desbalance entre hombres y mujeres. Estas cuatro premisas se engloban en el hecho de que la  productividad de las y los trabajadores está relacionada con su bienestar integral, es decir, entre otras  cosas de que las necesidades de su vida familiar y personal están cubiertas“, explica Catalina Muñoz Solís,  coordinadora del Proyecto CERALC en la oficina de la OIT para América Central, Haití, Panamá y República  Dominicana. 

Entre las acciones puntuales que los lugares de trabajo pueden tomar para facilitar la conciliación laboral  personal en el contexto del COVID-19, la OIT recomienda a los empleadores implementar acuerdos de  trabajo flexible, apoyar a los padres y las madres que trabajan con opciones seguras y apropiadas para el  cuidado de la niñez en el contexto de la pandemia, mejorar el acceso al cuidado de la niñez y brindar  medidas de apoyo y asesoramiento para el cambio de comportamientos. 

Con respecto a los sindicatos, la OIT sugiere fomentar la inclusión de medidas de conciliación entre la vida  familiar, personal y el trabajo. Para hacerlo, es importante fortalecer su conocimiento sobre opciones y  políticas disponibles así como buenas prácticas y acuerdos existentes sobre el tema.

También, aprovechar  el potencial de los Convenios Colectivos, donde los acuerdos de horario flexible o licencias familiares  pueden hacer una gran diferencia. Además, promover cambios culturales orientados a facilitar la  participación de trabajadores con responsabilidades familiares en las actividades sindicales, promover el  liderazgo femenino y apoyar la equidad de género en el lugar de trabajo. 

La responsabilidad del cuidado es una responsabilidad de todas y todos. Es responsabilidad de los  gobiernos el impulsar políticas e incentivos adecuados, de los empleadores de apoyar a trabajadores y  trabajadoras en atender sus tareas de cuidado, especialmente en esta época de pandemia y de los  trabajadores de cambiar actitudes y comportamientos.”

Todos y todas podemos hacer más, asumiendo el  rol en la corresponsabilidad y quizás podemos salir de la pandemia cuidando con un mejor balance”, afirma  María Arteta, especialista en Género de la Oficina de la OIT para América Central Haití, Panamá y  República Dominicana.

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