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Conoce a Edith Díaz, la Plogger panameña

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Una joven santeña decidió que para celebrar sus 33 años iniciaría una aventura recorriendo Panamá de frontera a frontera haciendo plogging, corriendo y recogiendo los desechos de la vía.

Desde hace algún tiempo hemos visto en redes sociales como en Suecia cada vez más personas se preocupan por limpiar su entorno mientras se ejercitan, en una actividad llamada Plogging, hoy conoceremos la historia de Edith Díaz, la Plogger panameña que recorrió Panamá de frontera a frontera realizando esta actividad.

El término Plogging es el resultado de la unión de dos palabras: running en inglés y plocka upp en sueco (correr y recoger). Esta actividad mezcla la salud física con la salud ambiental, al unir el ejercicio de una caminata o trote y flexiones, mediante movimientos para recoger los desechos que se encuentran en la vía.

En Panamá, Edith Díaz, una joven santeña, ingeniera en Recursos Marinos y Costeros de la UMIP, decidió que para celebrar sus 33 años iniciaría una aventura recorriendo Panamá de frontera a frontera haciendo plogging.

Conoce a Edith Díaz, la Plogger panameña 1
Una historia fascinante que dejamos plasmada en esta entrevista exclusiva para Impacto Positivo.

¿Qué te motivó a empezar esta actividad en tu provincia?

Me gusta trotar y desde hace unos años participo con el proyecto CiMa Pedasí en actividades ambientales en nuestra comunidad, por lo que cuando conocí el Plogging supe que era la actividad ideal para mí, ya que mezcla trotar y limpiar. Siento que es bueno para mi salud y la del planeta y me gustaría que muchas más personas también lo practiquen.

Definitivamente me motivó el deseo de aportar a mi comunidad. Como miembro de la fundación CiMa Pedasí constantemente estamos buscando formas de involucrar a la comunidad en actividades ambientales y buscando en internet encontré esta actividad que despertó mi interés, ya a mí me gustaba el running y estábamos trabajando con el grupo de deporte de niños y jóvenes de Pedasí, liderados por la Sra. Marta Muñoz, por lo que me pareció genial poder mezclar estas dos actividades.

¿Cómo fue que decidiste emprender esta travesía de recorrer el país limpiando la vía, documentando el recorrido y haciendo docencia ambiental?

Pensarlo fue fácil, difícil fue hacerlo. Luego de pasar unos meses con el grupo de deporte de Pedasí realizando plogging quise subir la vara y llegar a más personas, y fue cuando me descubrí soñando con hacer plogging de frontera a frontera. Pasaron tres años, pero nunca me rendí, y finalmente para celebrar mi cumpleaños número 33 me puse en marcha.

Me encantaría que el plogging se pusiera de moda en nuestro país, siento que sería un gran aporte. Yo no soy influencer ni famosa, solo una soñadora que cree que con el ejemplo se inicia un movimiento y si yo puedo hacerlo y compartir mi experiencia para inspirar a otros, ese es mi granito, ese es mi aporte para mi hogar: el planeta Tierra.

¿Cuál fue la mejor ruta de acuerdo con las condiciones del camino?

La mejor ruta, hablando desde el punto de vista de las condiciones del camino, podría mencionar dos: Darién y Veraguas, ya que son provincias que cuentan con hombros amplios y aceras para los peatones, además a las vías les realizan el debido mantenimiento del corte del pasto. También son áreas planas.

Y hablando ya de las facilidades para el plogging, Darién cuanta con mayor cantidad de estaciones en la vía para disponer de los desechos, así como también con la ventaja de que los cuerpos de aseo de los municipios están abiertos a recoger cualquier bolsa que encuentre en la vía sin importar donde esté o de quien sea, cosa que no sucede en Veraguas ni ninguna otra provincia, al menos que sea con previo diálogo y quede acordado.

¿Cuál fue la ruta más desafiante?

Si hablamos de relieve, la ruta más desafiante fue en mi propia tierra: desde Las Tablas a Tonosí fue sin duda la más difícil, pero también la que más amé, la naturaleza que se puede apreciar en esta ruta es increíble y su gente ni se diga.

Si nos referimos al ámbito de seguridad física, la ruta Panamá Este-Panamá Oeste fue terrible, comenzando por los malos hombros, las múltiples vías sin mantenimiento, la Loma de Campana sin comentarios, los autos a gran velocidad, la verdad una tortura, porque sin duda no es una ruta para peatones.

La más difícil emocional y mentalmente fue de Veraguas a Paso Canoas, en Chiriquí. Fue una región muy difícil para mí, porque llevaba muy poco conocimiento de la vía y solo conocía a una persona que vive en David, pero que igual no podía hospedarme. Había áreas donde las casas estaban muy distantes, las personas con temor, el COVID y además se preguntaban si lo que yo les decía era verdad, no podrían creer que una “mujer” estuviese atravesando el país, caminando, sola, mientras limpiaba; hasta me preguntaban si me estaban pagando o si era una manda.

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¿En algún punto te pasó por la cabeza desistir?

Sí, más de las que quisiera admitir, lo único que puedo decir es que no me arrepiento y quiero ir por más…

Habían tramos donde no tenía buena señal, no sabía dónde dormiría o como me alimentaría o si lograría llegar a la meta del día. De Veraguas hasta Paso Canoas fue la primera ruta en la que dude si podría lograrlo. Más de una vez pensé en renunciar, pensaba en si era realmente capaz de hacer esto, y mientras caminaba me preguntaba por qué lo hacía, todo eso atormentaba mi mente, sobre todo cuando mis padres y hermanas me llamaban preocupados por mí.

“Gracias a Dios pude terminarla, Dios puso en mi camino todo lo que necesité, algo que siempre digo es que si Él puso esta idea en mi mente y corazón yo tenía que confiar que Él me ayudaría a realizar la travesía a salvo”. 

¿Qué tipo de materiales fueron los que más encontraste?

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De todo un poco y variaba dependiendo de la provincia de forma general: llantas, pampers, botellas de vidrio, latas, botellas de plástico, en casi todos los retornos pataconcitos con todo. Muchas áreas donde autos de legumbres dejan las verduras y frutas dañadas y otras personas los usan de vertedero.

¿Qué hacías con lo recolectado?

En Azuero pude clasificar lo que encontraba en reciclable y no reciclable; lo reciclable lo llevamos a la recicladora Recimetal y lo no reciclable lo dejaba en los dispositivos públicos para la basura. Una ventaja de Azuero es que varias de sus paradas de buses cuentan con dispositivos para la basura por lo que fue fácil.  Además en esta ruta estaba acompañada por un joven, Abdiel Muñoz y eso ayudó muchísimo a que pudiéramos recolectar más cantidad de residuos, y la vía fue entretenida.

En el resto del país no fue así de fácil, sobre todo cuando salí hacia Divisa, porque encontramos muy pocos lugares donde poder dejar lo colectado, no sabía si estaban más cansados mis brazos o mis pies, ya que llevaba el material a cuesta todo el camino hasta encontrar donde disponerlo correctamente.

Algunas familias me ayudaron mucho, ya que ponían lo que yo había colectado como basura de su casa para ser recogido por las personas de aseo del área. Para mi este pequeño gesto fue una gran ayuda, ya que yo no podía dejar lo colectado en la vía, porque sabía que terminaría nuevamente regado en las calles.

En Aguadulce conté con el apoyo del Alcalde, el cual respondió a mi carta enviando personal para que donde yo dejaba las bolsas ellos las recogieran.  Esta ayuda fue super y yo pude así también colectar más que en otras comunidades.

¿Cuáles fueron las mayores dificultades en tu recorrido?

Aunque llevaba ya años con esta idea en la mente, el 28 de diciembre de 2020 día fue cuando tomé la decisión.

El principal desafío fue lanzarme a realizar esta actividad sin tener clara una ruta, sin contactos donde descansar para recuperar fuerzas, sin lugar seguro donde pasar la noche, además todo se complicó más con los toques de queda por el COVID y el temor de las personas, la idea de una “mujer sola” deambulando recorriendo basura, la verdad era una locura. Cada día era desafiante, diferente y sin saber qué venía, yo realmente no tenía idea ni siquiera del tiempo que me iba a tomar en los siguientes kilómetros.

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Para el plogging como tal, el principal desafío fue la falta de lugares donde poder dejar el material. Trotar y recoger los desechos que encontraba en la vía y cargar bolsas con más de 15 kg por varios kilómetros fue desafiante, sobre todo en la ruta de la Capital donde las vías cuentan con poco o nada de hombros o hierba alta.

¿Qué destacas del primer ciclo Plogging Divisa-Paso Canoas y luego de la ruta Divisa-Yaviza?

En ambas a Dios y a las personas de cada provincia, personas que sin conocerme, de noche, sin importarles  la situación de la pandemia, abrieron las puertas de sus hogares para darme techo y comida, una voz de aliento. Nunca los olvidaré son mi familia hoy día.

Desde el punto de vista del plogging, ambas tienen sabores diferentes. La meta Paso Canoas fue muy dura mentalmente sobre todo porque era la primera meta fuera de casa, fuera de mi “zona de confort”.

Luego de todo lo vivido, ver la meta fue increíble, lloré mucho aunque no se notaba porque estaba cayendo un señor aguacero. Llegue muy tarde, me debatía entre la alegría de llegar a la meta y la tristeza de ver la cantidad de basura en el área, y para rematar aún no tenía donde pasar la noche, mi celular estaba dañado por la lluvia y no había transporte para salir de la frontera, pero hay siempre un Dios presente, todo se solucionó, conseguí transporte y lugar donde descansar, el señor Edwin me recibió en su casa y pase con él tres días antes de regresar con mis padres.

En esta ruta pude conocer varias agrupaciones ambientales y sus trabajos, como Movimiento MiMar Chiriquí, Chiriquí Recicla, OBC GEMADIS, fue genial compartir un poco con ellos, sentir que lo vivido valió la pena, que cada día más personas nos unimos en temas ambientales y conocernos, conectarnos, fue genial.

La ruta a Yaviza, Darién fue más tortuosa para mis padres que para mí. Yo ya sabía mis capacidades y limitaciones físicas y mentales, pero en temas de logística estaba casi igual y allí siempre estuvo Dios, él puso en mi camino todo lo que necesité.

Yaviza me gustó mucho. El cierre fue más bello de lo que jamás pude haberme imaginado, solo había ido dos veces a Darién antes del plogging y soy de las que me subo a un bus y quedo de una en un sueño profundo, por lo que ahora estaba dirigiéndome a una ruta nuevamente desconocida para mí, ya que esta vez iba a pie.

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Al ver el letrero de Darién ya yo estaba llorando de alegría, estaba frente a la última provincia de mi recorrido, aún faltaban muchos kilómetros por conquistar caminando. La Comarca es un área muy temida, solitaria y sin señal, pero al cruzar Darién aunque estaba lejos de casa me sentía como en casa. Darién tiene muchas similitudes a Los Santos, sobre todo en que tienen muchas bellezas naturales. Estaba encantada con la vista y los sonidos, recordé la ruta de Tonosí y de Pedasí, la vía fue muy agradable y en esta ruta me topé con un ángel: Kathia y toda su familia, la cual me dio hospedaje durante toda la travesía por Darién.

La meta estaba puesta en el puente de Yaviza, una postal que no olvidaré nunca. Darién fue la provincia con menos basura que encontré y eso me gustó mucho, porque ver tantos vertederos a orilla de calle me impactó profundamente, cuando aún estaba en la ruta Azuero el tramo La Arena-Divisa me dejó mal mentalmente, fue la vía con mayor cantidad de desechos que me había topado hasta la fecha, pero eso no se compararía con lo que me encontraría en la ruta hacia Panamá.

¿Qué se sintió el llegar a la meta estipulada?

Creo que no hay palabras para describirlo, solo te diré que fue mágico, en mí había un silencio total y muchos pensamientos pasando a gran velocidad por mi mente, temblaba de alegría y cansancio, mucha adrenalina, no podía creer que lo había logrado, luego de unos minutos tomé una foto la cual compartí con mi familia y con cada una de las personas que me apoyaron para hacer posible que yo ese día estuviera allí.

¿Qué enseñanzas te deja completar este recorrido?

Muchísimas. Que tu mente es tu peor enemigo o tu mejor aliado, que hasta que no lo hagas no sabrás si eres capaz de hacerlo y que no hay cosa que Dios ponga en tu camino que no puedas lograr.

Hay cosas que no hacemos diciéndonos “esperaré el momento ideal, no es el momento adecuado, no puedo, no tengo esto o aquello”, solo puedo decirles: ¡tírate al charco aunque no sepas nadar! y “no tengas salvavidas”, porque tu mayor salvavidas está en ti mismo y en Dios.

Esta travesía deja a una nueva Edith, el plogging solo es el inicio. Yo no soy muy abierta al público, realmente soy de las personas que prefieren pasar desapercibidas, aún no sé cómo a Dios se le ocurre poner tantas cosas en mi mente que me exponen día a día a estar al frente, y a estas alturas ya ni le pregunto solo sé que es mi misión en la vida, con cada acción que hago busco que otro también se anime a realizar sus propias acciones positivas con el objetivo de que cada día seamos más tratando de vivir en mejor armonía con nuestro prójimo y nuestro hogar, el planeta Tierra.

¿Cuáles son los planes con el material documentado?

Tengo muchos y conocer a tantas personas, recibir sus comentarios, consejos, recomendaciones… abre aún más posibilidades, son muchas las cosas que me gustaría hacer. No soy muy tecnológica y sin duda necesitaré mucha ayuda, pero si me gustaría poder con los videos y fotos que tomé hacer un documental de lo vivido y compartirlo en festivales como Ícaro, Panalandia, Metoofest, Bananabá Fest, etc.

Yo al iniciar el plogging solo pensaba en dar a conocer esta nueva actividad en Panamá, llegar a más personas que realicen actividades ambientales y poner el ejemplo del plogging que es ideal para los amantes del running, senderismo o caminatas y a los que no son tan deportivos, animarlos a realizar actividades como esta, tanto para la salud propia como para el ambiente.

Por ahora lo que he logrado ha sido que personas y agrupaciones como ustedes, que han sabido de mi plogging me han contactado y he podido compartir en Zoom e Instagram Live mi vivencia y ha sido increíble, espero poder realizar conversatorios, talleres y más plogging cuando la situación sanitaria lo permita.

Me gustaría en la segunda versión poder contar con mayor apoyo sobre todo de las autoridades locales, empresas y grupos deportivos, ambientales, etc. para realizar plogging por todas las provincias, como antes de pandemia había iniciado con Fundación CiMa Pedasí en el distrito de Pedasí y porque no hasta pensar en un circuito de plogging nacional.

¿Qué le aconsejas a una persona que quiera iniciar a hacer Plogging?

¡Para luego es tarde! Esta es una actividad fácil y divertida, buena para ti, tu comunidad, tu país y el planeta. La pueden practicar tanto grandes como chicos. Todos pueden hacer plogging.

También les recomendaría que inicien con recorridos cortos en áreas conocidas, 5 a 20 minutos y se sorprenderán. Desafortunadamente gracias a la cantidad de desechos que pueden encontrarse en la vía, es fácil realizar plogging, pero, sin duda retornarás a casa feliz de haber aportado tu parte.

Recuerden que es importante usar guantes o una pinza, sobre todo ahora con la pandemia, llevar agua para la hidratación y una bolsita o saco para colocar los desechos.

Cuando salgan de casa aunque sea a ir al supermercado lleva tu pinza o guante, una bolsita y luego me cuentas.

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