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Primera prótesis biónica es creada en Panamá por Panamá sin límites.

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En Panamá Sin Límites buscamos resolver los problemas de ingeniería asociados a las discapacidades físicas por amputación.

Con la creación de una prótesis biónica bajo impresión en 3D, Panamá sin límites busca resolver los problemas de ingeniería asociados a las discapacidades físicas por amputación.

Desde Chiriquí, dos panameños, Anthony Martínez y Javier Ortega, buscan, a través de Panamá sin límites democratizar la tecnología biónica, desarrollando prótesis a precios asequibles y adaptables a las necesidades de los pacientes, demostrandonos el poder de una mano amiga.

Primera prótesis biónica es creada en Panamá por Panamá sin límites. 1

“En Panamá Sin Límites buscamos resolver los problemas de ingeniería asociados a las discapacidades físicas por amputación, de la forma más costo-efectiva posible, enfocándonos en la utilidad, fuerza y comodidad de nuestros productos”, nos explica su co fundador Anthony Martínez. 

Anthony, es colaborador de Banca Comunitaria de Banesco y, a través de su trabajo, conoció a Javier, un ingeniero en sistemas que desde hace 10 años tenía el sueño de poder brindar una solución a personas con discapacidad. Ambos combinaron sus conocimientos y recursos económicos, para desarrollar el primer brazo artificial diseñado y construido en Panamá: una prótesis biónica bajo impresión 3D. 

Durante casi cuatro años, voluntarios afectados por alguna amputación, han probado los múltiples prototipos, brindando sugerencias e información valiosa. El resultado: El modelo Tapir Vo.15, un brazo artificial electrónico, controlado por electromiografía (lectura de impulsos eléctricos de los músculos bajo la piel), que permite ayudar a personas con amputaciones bajo codo. 

En las próximas etapas, el proyecto podrá brindar soluciones a amputaciones a nivel de codo y de hombro. En el mes de marzo Panamá sin límites realizó su primera «entrega», a Carlos Gaitán, un voluntario que se llevó un brazo artificial Tapir versión 14 a casa, para probarlo en su día a día. Este voluntario es un adulto completamente adaptado a su amputación congénita, con trabajo y estudios universitarios. 

El feedback de Carlos ha sido fabuloso durante estos meses – nos cuenta Martinez.

“Él, probando esta tecnología, se encuentra feliz haciendo todas las pruebas, documentó los problemas que debíamos resolver y las mejoras que debíamos realizar para la versión 15”, nos cuentan orgullosos. 

La Versión 15, le acaba de ser entregada a Carlos, ahora en octubre. Esta nueva versión incluye el uso de materiales flexibles para que el brazo biónico sea lo más similar a uno real, emulando los tendones. Además le agregaron rotación a la muñeca y tiene una pantalla donde se puede observar la carga de bateria,  los tipos de agarre y los diversos tipos de configuraciones disponibles.

Todos estos avances son gracias a los comentarios de los voluntarios, quienes a través de su uso identifican las oportunidades de mejora y los puntos fuertes de cada versión para seguir innovando. 

“Los voluntarios son la parte mas importante en esta cadena y les agradecemos infinitamente”. Por ello, nos comentan, que los primeros voluntarios internos tendrán acceso a todas y cada una de las versiones de su tecnología biónica. Y es que esto ha sido un trabajo en equipo. 

Javier está dedicado exclusivamente a sacar adelante este proyecto y Anthony, recientemente papá, le dedica buena parte de su tiempo al terminar su jornada laboral. Ellos están decididos a alcanzar su sueño, por esto no hay nada que los detenga. A pocas semanas de haber entregado su última versión, ya están trabajando en la estética de la que será la versión 16, que buscará mejorar la apariencia de los dedos y crear una mayor fuerza de agarre para facilitar su uso cotidiano.

“Hemos podido lograr grandes avances gracias nuestro compromiso, pero no lo habríamos logrado sin el apoyo de la familia, voluntarios, empleadores, compañeros de trabajo y los aliados estratégicos” – nos explican. 

“Nuestra misión es investigar, desarrollar y producir alternativas tecnológicas que mejoren la calidad y habiliten nuevas opciones de vida para personas con discapacidades producidas por amputaciones congénitas o adquiridas” 

“Para Banesco es motivo de orgullo que uno de sus colaboradores haya encontrado un nicho para un emprendimiento social tan necesario e innovador como este, porque atiende tres cualidades que para la marca son valiosas: Emprendimiento, Innovación e Inclusión”, mencionó Lucía Freites, gerente de Asuntos Corporativos de la entidad bancaria.

La falta congénita o pérdida por traumatismo de uno o ambos miembros (ya sean brazos o piernas) representa una desventaja gigantesca para cualquier persona en nuestra sociedad altamente competitiva, y es algo que le puede pasar a cualquiera. 

Uno de los puntos más complejos de la donación o compra de prótesis para niños y jóvenes a los que le falta un miembro -nos explican- es el hecho de que esta deja de servir en un período de 2 años aproximadamente, debido al rápido crecimiento de sus cuerpos. Por esta razón, en la mayoría de los casos, al niño se le pide esperar por una prótesis, hasta ser mayor. El problema es que mientras espera, el paciente, aprende a no depender de un objeto que le ayude, y al momento de la adaptación es más engorroso aprender a utilizar la prótesis. 

Las prótesis actuales, más accesibles están alrededor de US$ 6.000, y estas son solo cables y manuales, no llevan ningún mecanismo electrónico, y aun así tienen un costo elevado. Opciones más avanzadas y cómodas, de las marcas lideres en prótesis robóticas, pueden conseguirse alrededor de US$ 20.000 y 26.000, más mantenimiento; por lo que, para niños y jóvenes en crecimiento, es prácticamente una inversión sin futuro. Por tal motivo un gran porcentaje de niños y jóvenes, simplemente, no accederán a una opción protésica hasta ser adultos. 

“El problema se acentúa en áreas de riesgo social, donde las escasas oportunidades de soluciones paliativas, limitan el acceso a los planteles educativos de niños y jóvenes con discapacidad. Sabemos de la situación de nuestros jóvenes en áreas de difícil acceso que a diario tratan de llegar a sus centros educativos, cruzando lodazales, trochas y puentes colgantes. Queda solo imaginar lo que implicaría para un joven sin una (o ambas) pierna(s) intentar llegar a un colegio a diario por un camino similar”. Por tal motivo, actualmente, Anthony y Javier se encuentran en la búsqueda de apoyo privado y gubernamental en pos de crecer en tamaño y capacidad, para poder ofrecer productos, a bajo costo, en el mercado nacional e internacional. 

La solución

Panamá Sin Límites utiliza lo último en tecnología de impresión 3D. Esto les permite adaptar rápidamente los prototipos a los usuarios, utilizando además materiales biodegradables, amigables con el ambiente. Estos panameños quieren cambiar el paradigma actual que limita el acceso a tecnología biónica, creando brazos artificiales, no prótesis, con financiamientos o patrocinios, accesibles a familias de nivel social medio y personas con escasos recursos económicos. 

Más allá de una prótesis

“En Panamá Sin Límites estamos desarrollando tecnología que no solo sirva para reemplazar el miembro faltante, sino que permita aumentar las capacidades de la persona, dándole opciones superiores a las que tendría un humano sin su amputación. Nuestros brazos artificiales buscan ser más fuertes, agiles, y útiles para que a una persona que requiera trabajar con ellos, le permita salir a ganarse su sustento ya sea utilizando el mouse en una computadora o un taladro en una construcción”. 

Estos chicos nos invitan a reflexionar sobre este proyecto. Con las prótesis, no solo ayudan a los pacientes a llevar una vida físicamente autónoma, también contribuyen al desarrollo de sus potenciales intelectuales, al facilitarles el acceso a la educación, con la oportunidad de poder finalizar, de forma menos traumática, una carrera educativa y, eventualmente, desempeñarse de forma autónoma: “¿Cuántos potenciales licenciados, ingenieros, doctores, científicos y profesionales brillantes estamos perdiendo al año?, ¿cuánto puede cambiar el futuro de un joven sin manos, si le damos la oportunidad de poder agarrar un lápiz o utilizar una computadora?”, comentan. 

Pensemos en el impacto en una vida si le diéramos desde temprana edad a un niño un brazo artificial robótico de bajo costo, reparable, con piezas desarrolladas a nivel local, y que crezca con él, gracias a su simpleza de construcción. Sin duda estos dos panameños están generando un enorme impacto positivo en Panamá y el mundo con el desarrollo de esta tecnología. 

Tú puedes ser parte de la solución

Si deseas apoyar el trabajo de Panamá sin límites te invitamos a realizar tu aporte económico en la cuenta de ahorros No. 201001317548 Banesco a nombre de Panama sin Limites

Para más información los invitamos a visitar sus redes sociales: 

Instagram: panama_sinlimites

Facebook: Panamá sin limites

Telefono directo:+507 6578 0786

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