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4 consejos para adoptar una RSE comunicativa en pos de un mejor 2030

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Una RSE comunicativa es un importante aliado para propagar las buenas acciones que son meta antes del 2030

Una RSE comunicativa se echa en falta en la ruta hacia un 2030 que requiere de oportunas transformaciones sociales, económicas y medioambientales.

En la persecución de las metas propuestas para este 2030 no basta con acelerar nuestras buenas acciones, es necesario comunicarlas para multiplicar su valor y es cuando se hace necesaria una RSE comunicativa que propague su efecto y ensanche su alcance. En los tiempos que corren, la RSE se ha ganado un lugar de honor en el funcionamiento de las empresas y es necesario, más que nunca, propagarla más allá del discurso.

Hoy, más personas y empresas adaptan sus procedimientos de trabajo pensando en un desarrollo sostenible. Y es que las acciones que contribuyan con el desarrollo sostenible son factor clave en nombre de la sobrevivencia de una empresa. La responsabilidad social empresarial deja de ser un mero “departamento” y trasciende para convertirse en un pilar, como lo ha probado la reciente conferencia sobre el cambio climático. 

Son cada vez más las personas y entidades que adoptan como propia la Agenda 2030 y sus objetivos de desarrollo sostenible como hoja de ruta para fijar sus propios objetivos hacia el primer destino, a sólo 8 años de distancia.

Estamos viviendo los años de “La Década de la Acción”, como la ha llamado la ONU, en los que las empresas ya no se limitan únicamente a generar utilidades económicas sino a contribuir positivamente con el mundo.

4 consejos para adoptar una RSE comunicativa en pos de un mejor 2030 1

En nombre de potenciar esas acciones positivas, debemos ampliar el radio de acción de esta responsabilidad social empresarial tornándola en una RSE comunicativa a partir de una divulgación efectiva protagonizada por las personas en lugar de por el discurso. Es por esto que aquí te compartimos 4 prácticas útiles para lograrlo.

1. Líderes y no “héroes”

Considerando la urgencia climática que vivimos deberían pasar a un segundo plano los galardones o reconocimientos o las posiciones en los ranking internacionales de las entidades. Es correcto, en su lugar, aprender a hablar en tercera persona y dar énfasis a los beneficiarios de las acciones quienes se alzan como los verdaderos héroes que enfrentan dificultades. El rol del líder exige ser guía que abra caminos y muestre alternativas ante problemas reales e inmediatos.

2. Causas concretas

RSE comunicativa

En el movimiento en favor del desarrollo sostenible los agentes trabajan por algo más grande que ellos: la causa de mejorar al mundo. Este propósito se alza como su razón de ser y una causa que defender.

Esta causa es más humana que otra cosa y habla de las personas y no de la empresa. La causa humana se torna en el foco de atención a donde dirigir los esfuerzos en beneficio de todos. Los 17 Objetivos de desarrollo sostenible son también 17 causas concretas que están indicando el camino.

3. Llamados a la acción

En nombre de una RSE comunicativa hemos de hacer partícipes a las personas que deseen contribuir o ayudar a la causa siempre que se les explica exactamente lo que tienen que hacer. Las entidades e instituciones pueden motivar a que más personas tomen acciones responsables con la sociedad, con la economía y con el ambiente, aún desde casa. Hasta la menor de las acciones cuenta y comunicarla es necesario para mostrar el camino y llamar a la acción.

4. Claridad en el mensaje

RSE comunicativa

La comunicación está fuertemente influida por el nivel de entendimiento de las personas. Es por esto que, en nombre de una RSE comunicativa, que acerque entidades y beneficiarios es importante tener la cortesía de hablar en un lenguaje universal, sencillo, claro y entendible.

Un lenguaje técnico y complejo es un obstáculo en la comunicación. Por esto deberíamos eludir la complejidad y novedad de nuevos términos como “desarrollo sostenible” o “resiliencia”, sustituyéndolos por términos más usuales o explicando de modo que no queden dudas que nos distancien.

Las 169 metas de la agenda 2030 son esas acciones concretas de las que tanto adolecen nuestros tiempos, y están ahí como un llamado a la acción que se nos dirige personalmente, en nuestra vida laboral y en nuestra vida diaria; en espacios tan pequeños como el hogar o tan grandes como el planeta entero. Cada acción cuenta: todos y cada uno podemos empezar desde donde estemos.

El mundo está lleno de héroes que se esfuerzan diariamente para transformar al mundo con sus pequeñas pero significativas acciones. En todos vive ese héroe y es preciso que se exprese. Mejorar al mundo implica que levantemos la voz en nuestra casa, en nuestro lugar de trabajo, en los grandes espacios públicos, en las redes sociales y hasta en los medios de comunicación.

Desde aquí te invitamos a alzar la voz, atender tu llamado y hacer tu parte.

FUENTE: Expok.

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