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IKEA pone en marcha una gran revolución circular

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Una nueva iniciativa -que no tiene ni un año- le está funcionando muy bien a IKEA: comprar tus muebles usados para promover una vida más sostenible.

Con el objetivo de conseguir un impacto positivo en el clima en 2030, IKEA ha diseñado un ambicioso movimiento para impulsar la sostenibilidad en la vida diaria que incluye servicios como la recompra de los muebles usados a sus clientes

A principios de este año, IKEA comenzó a poner a prueba un programa de recompra de muebles usados. Ahora, busca hacer permanente este ecológico esquema inspirado en la economía circular. ¿El objetivo? Promover la conciencia del reciclaje.

La multinacional sueca ofrece desde ya a sus clientes vales de hasta el 50% del precio original de cada artículo. La única condición es que los muebles usados deben ser de IKEA, pero no se requiere comprobante de compra.

El esquema de recompra se aplica a cajoneras, mesas, sillas, armarios, escritorios, estanterías y alacenas completamente ensambladas.

Los artículos devueltos sin rayones reciben el 50% del precio original en crédito de la tienda. Mientras que los artículos dañados ligeramente obtienen el 40% y el resto, el 30%.

«Nos apasiona hacer que la vida sostenible sea fácil y asequible para muchos. Y queremos ser parte de un futuro que sea mejor para las personas y el planeta«, dijo Jennifer Keesson, directora de sostenibilidad de IKEA.

El papel clave de los materiales naturales

La empresa lo ha resuelto siguiendo dos vías: una, la de la innovación, buscando materiales sostenibles, reciclados o reciclables como alternativa a la madera o para evitar su desperdicio. Y dos, vigilando que sus proveedores de madera sean sostenibles.

Materiales innovadores. La compañía sueca está apostando por materiales como el bambú, una de las plantas de más rápido crecimiento en el mundo, duradera, fuerte y resistente a la humedad y de la que se aprovechan todas sus partes. También partes de plantas que se desechan en otros procesos productivos como sucede con el tallo de la palmera de nipa. Estas ramas se utilizan en el sureste asiático para construir tejados y el tallo se desprecia. Lo mismo que sucede con fibras naturales como el jacinto de agua, el corcho, las fibras de banano y el ratán, cada día más presentes en la cadena comercial de IKEA. Fibras naturales y renovables que convierten los productos con los que se fabrican en piezas únicas y con las que están dando trabajo a comunidades de tejedores y artesanos de Vietnam, Indonesia y China, entre otros países.

IKEA pone en marcha una gran revolución circular

Madera con compromiso. La madera forma parte de la tradición de la industria y del legado de diseño escandinavo del que hacen gala. No pueden ni quieren renunciar a ella, pero se pueden comprometer, como así han hecho, a garantizar que la que emplean sea lo más resistente y duradera posible y proceda de bosques gestionados de manera responsable. IKEA trabaja con la FSC (Forest Stewardship Council) para asegurar una gestión de los recursos forestales (la norma FSC se asegura de reemplazar los árboles talados, ayuda a proteger la fauna y la flora y protege los derechos de las personas que trabajan y viven en los bosques). En 2019, el 97% de la madera que empleó procedía de fuentes sostenibles: madera reciclada y con certificación FSC. Este año quieren redondear la cifra y alcanzar el 100%.

Ese mismo compromiso con la producción responsable lo aplican para otros materiales habituales en sus procesos de producción, como la lana RWS (Estándar de Lana Responsable) o el algodón.

El plástico y otros enemigos públicos

IKEA también busca alternativas a este material utilizando, por ejemplo, PLA, que se fabrica a partir de fuentes renovables como el maíz, la remolacha azucarera y la caña de azúcar, en lugar de emplear materiales fósiles vírgenes. De hecho, se ha puesto fecha en su objetivo de acabar por completo con los plásticos contaminantes y para 2030 se han comprometido a utilizar exclusivamente plástico reciclado o renovable (hoy estos plásticos sostenibles representan un tercio del total de los que emplea la compañía).

También se ha comprometido a incrementar el uso de materiales reciclados y de desecho –madera, plástico, papel y metal, entre otros– y reducir los desperdicios dándoles nuevos usos.

“Nuestra ambición es reducir más emisiones de gases de efecto invernadero en términos absolutos para 2030 de las que emite toda la cadena de valor de IKEA. Mientras hacemos crecer nuestro negocio”

Torbjörn Lööf, CEO de Inter IKEA Group, en un comunicado.

Fuente: Emprendedores

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