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Mereces una vida con un propósito que te impulse cada día

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Vivir la vida con un propósito y sentido es el aliciente y motivación que hace falta cuando el estrés y el desaliento surgen.

Deberíamos vivir una vida con un propósito en vez de solo ser pasajeros, llevados por las circunstancias, mientras los días transcurren repitiéndose unos a otros drenándonos las ansias de existir y agotando los minutos de nuestro tiempo. Pero hallar un propósito a esta travesía requiere de una reflexión personal. La travesía vale la pena. Un propósito nos acerca a un mayor disfrute del viaje. Hallarlo repercutirá en nuestro estado de bienestar y gozo actual.

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La relación entre las metas y el propósito

Ilustremos esto con un ejemplo puntual. Suena el despertador. Parece más estridente de lo habitual. Pero es el mismo de hace un mes. El mismo Juan Carlos lo eligió para levantarse con motivación. La idea era madrugar para hacer ejercicio, un propósito de año nuevo, bien logrado lo que va del mes de enero. No le resultaba fácil salir de casa siendo tan temprano para correr por el barrio, pero el deseo de quitarse unos kilos de más y mejorar su apariencia era grande.

Aquella mañana, no obstante, tenía mucho sueño pues no había descansado. Así las cosas, con remordimiento, apagó el despertador y siguió durmiendo.

Vemos que el camino a la meta de Juan Carlos se vio frustrado este día, quizás por su meta poco realista o por su elevado nivel de autoexigencia o quizás a causas de mecanismos mentales ocultos que boicotean los planes de su mente racional.

vida con un propósito

Puede que lo que haya pasado con Juan Carlos sea otro ejemplo de un caso más viene repitiéndose mucho, una falta de conexión entre la meta con una determinación que conlleve la edificación personal y le dé sentido a la experiencia de vida. Y es que, como afirman estudios de comportamiento humano, conectar las metas personales –como, por ejemplo, hacer ejercicios– con su propósito, tienen más posibilidades de lograrlas.

Vivir una vida con un propósito, diariamente, es un factor clave para lograr nuestros anhelos y, en consecuencia, un estado de bienestar. Aunque es fácil identificar el propósito de un proyecto concreto, como terminar la Universidad o escribir un libro, cuando hablamos de identificar un propósito para la VIDA el asunto es más complejo.

Busca tu propio propósito

vida con un propósito

Se podría decir que lo importante es reconocer qué es aquello que hace que cada día te levantes con entusiasmo, mueve tus emociones o te enfoca en un resultado buscado. Eso que te aporte tranquilidad a la hora de acostarte. La sensación de plenitud cuando has hecho las cosas con bien y para bien.

Un propósito conlleva un fin del que sentirse orgulloso que impacte positivamente y nazca de los buenos principios que beneficien a los demás.

En efecto, una vida con un propósito, necesita estar fundamentada en un conjunto de VALORES como el compañerismo, la salud, la responsabilidad, el compromiso, la honestidad, el respeto, la amistad, el perdón, la paz interior o la amabilidad, entre otros. Y vivir con ellos promueve la ilusión y la satisfacción, dos grandes antídotos para enfrentar el estrés diario y vivir con plenitud. La ciencia lo confirma.

El ejemplo de Okinawa

Examinemos otro caso particular para entender por qué unas personas sobrellevan mejor que otras los problemas y viven de forma más sana, equilibrada y feliz. La población japonesa de Okinawa, un pueblo longevo y con los mejores marcadores de salud del mundo, aparte de alimentarse de forma saludable, evitar el sedentarismo y tener actividades comunitarias, viven su cotidianidad con pequeñas metas que los hacen sentir completos conduciéndolos a un IKIGAI, su razón de ser, el sentido de la vida.

El IKIGAI va más allá de un concepto filosófico. Los estudios de Martin Seligman, psicólogo y escritor estadounidense fundador de la psicología positiva, lo desarrollan a través de la llamada teoría del bienestar basada en el modelo PERMA.

Se trata de un modelo que nos acerca a objetivos que contribuyan a sentirnos realizados a través de cinco componentes que promueven felicidad y satisfacción.

vida con un propósito

En esto consiste:

  • P (positive emotions, emociones positivas)
  • E (engagement, compromiso)
  • R (relationships, relaciones)
  • M (meaning, significado/propósito)
  • A (accomplishments, logros)

Según Seligman, si nos comprometemos en logros que conlleven una actitud optimista, emociones positivas (como las que depara la gratitud, la curiosidad, el amor o la paz) y el cuidado de las relaciones que establecemos con otros (amigos, familiares, pareja o compañeros de trabajo) le daremos significado a nuestra vida. Son esos logros los que resultan del transitar el día a día con un propósito.

Beneficios de tener un propósito en la vida

Una vida con un propósito es un concepto en evolución que crece y se transforma, conforme crece y se transforma el individuo. El momento evolutivo de una persona determina su propósito. Un estudiante puede fijarse por meta ganar una beca, en diez años, redefinir su plan de vida proponiéndose comprar una casa y tener más independencia. Pasado un tiempo, ya con su propia familia, su meta sería proveer a los suyos, poniendo primero su armonía familiar. Así es como crece y se transforma nuestro propósito.

marca personal

Para esta necesaria evolución es menester gozar de una buena salud mental y equilibrio. El cerebro y la mente se benefician al manejar nuestro “aquí y ahora” con determinaciones específicas, lo que nos provee de una hoja de ruta que indica el camino, aunque haya escollos en ellos. Además, los propósitos son vitaminas para el alma, brújulas que señalan el norte, supresores del cortisol (la hormona del estrés) y catalizadores del bienestar (en forma de oxitocina o serotonina).

Cerremos con la historia de Juan Carlos. Cuando se cuestionó el por qué de su dificultad en lograr su meta entendió que la motivación de bajar de peso para verse bien era efímera y no estaba anclada en nada trascendental. Le dio la vuelta a su declaración de intenciones y decidió correr por algo más grande como lo es su salud, un valor que era un regalo no solo para él sino también para los suyos.

La familia de Juan Carlos había enfrentado tragedias como consecuencia de no cuidar la salud, de modo que lo que estaba en sus manos era hacer lo posible por vivir libre de enfermedades y con energía para disfrutar de sus seres queridos. Ese sería su nuevo propósito y uno muy poderoso. Sigue su ejemplo y plantéate hoy una meta trascendental para vivir finalmente una vida con un propósito.

FUENTE: En exclusiva.

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