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Miedo al fracaso

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Proponte analizar el miedo al fracaso desde una perspectiva de motivación y entenderlo, en vez de verle como trampas o metas poco productivas en las que se cae.

Proponte analizar el miedo al fracaso desde una perspectiva de motivación y entenderlo, en vez de verle como trampas o metas poco productivas en las que se cae.

Según el Global Entrepreneurship Monitor, el miedo al fracaso es la percepción que inhibe al aspirante a emprendedor a perseguir oportunidades de negocios. En 2018, Panamá, una economía de eficiencia, el miedo al fracaso estaba a la par del promedio regional en un 27%.

Sin embargo, para el 2018 las intenciones emprendedoras (directamente impactadas por el miedo al fracaso) estaban muy por debajo el promedio regional de 31% en un bajísimo 13%. Esta discrepancia entre el nivel de miedo al fracaso y el nivel de intenciones emprendedoras, hace cuestionar de qué hablamos cuando hablamos de miedo al fracaso.

Después de años pensando en el miedo al fracaso, podemos caer en cuenta que tal vez llamarlo “miedo” puede darnos un vistazo incompleto.

Mas que miedo al fracaso son metas improductivas.

Proponte hoy a analizar el miedo al fracaso desde una perspectiva de motivación y entenderle, en vez de verle como una serie de trampas o metas poco productivas en las que cae el aspirante a emprendedor.

miedo al fracaso
  • Metas de Rendimiento: En vez de ver el camino del emprendimiento como una experiencia con metas de aprendizaje, con oportunidades de aprender de los errores, muchos aspirantes a emprendedores tienden a verlo en blanco y negro; o logras el éxito, o fracasas. Las metas de rendimiento nos hacen sentir que tenemos sólo un chance para lograrlo y esa presión, paraliza a cualquiera.
  • Protección del valor propio: Muchos aspirantes a emprendedores no hacen la distinción entre el valor de una idea y su valor propio. Por eso, trabajan bajo una presión gigante para tener la idea perfecta, con la esperanza de proteger su dignidad, orgullo, o la percepción social de sus capacidades.
  • Minimizar el riesgo: Esta meta improductiva frecuentemente se expresa como preparación exagerada. Los aspirantes a emprendedores asisten a eventos educativos por años o siguen trabajando hasta perfeccionar su idea o su plan de negocio; pero nunca se sienten listos para lanzar. Atrasar el lanzamiento de su negocio es la culminación de las 3 metas poco productivas que llenan al aspirante a emprendedor de presiones y terminan en la inacción.

Aunque estos elementos puedan parecer distintas expresiones del miedo al fracaso, pero reconocer las sutiles diferencias nos permite entender sus matices y empezar a pensar qué hacer al respecto. Con estas complejidades en mente, el miedo al fracaso es en realidad, un problema de motivación y de mentalidad.

Si analizamos el “miedo al fracaso” con mayor detenimiento, podríamos percibir que a lo que le llamamos “miedo” realmente tiene menos que ver con un sentimiento y más que ver con una serie de metas improductivas. Cuando tenemos “miedo al fracaso” usualmente estamos trabajando enfocados puramente en lograr resultados; preocupados que nuestra idea es el reflejo de nuestras habilidades; y, tratamos de minimizar el riesgo perfeccionando y perfeccionando nuestra idea.

Reconocer esta serie de comportamientos y matices, de un sentimiento que de lo contrario se siente abstracto e inmanejable, nos permite pensar en cómo vencerlo. Aterrizando el monstruo enorme que es el miedo al fracaso, podemos trabajar con 3 metas productivas para vencerlo:

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  • Metas de Aprendizaje: Cuando trabajamos con metas de aprendizaje, en vez de tratar de competir con los demás, estamos tratando de ser la mejor versión de nosotros mismos. Las metas de aprendizaje no le restan la importancia a cumplir las metas de negocio, pero sí eliminan la presión de tener que conseguir los resultados que imaginamos en el primer intento. Las metas de aprendizaje nos recuerdan que el éxito no viene por talento innato sino por esfuerzo, y es en esforzarnos donde debemos canalizar nuestra energía.
  • Enfocarnos en la tarea: Es posible que veamos el fracaso como un gran suceso cuando es, en realidad, la culminación de varios sucesos. En vez de evitar el Fracaso, debemos trabajar para corregir errores a lo largo de nuestro camino. Ojo, que sugiero corregir y no evitar. Cuando nos enfocamos en la tarea, buscamos que estrategia nos ayudará a solucionar el problema que tenemos en frente.
  • Buscar retos óptimos: El “miedo al fracaso” o las metas improductivas nos llevan a querer irnos por lo seguro como si el éxito, allí se albergara. Los retos óptimos son óptimos porque están sólo cruzando la frontera de lo que podemos lograr, pero nos llevan a esforzarnos y es siempre en el esfuerzo donde está la satisfacción de nuestros clientes y el aprendizaje para nosotros.

Si te sientes detenido por tu “miedo al fracaso”, recuerda que los errores son comunes, inevitables y además llenos de conocimiento. Recuerda que el Fracaso no llega sin una serie de avisos previos y armada de estrategia los puedes resolver a medida que van ocurriendo.

Finalmente, recuerda que el camino del emprendedor es un ciclo de mejora continua y es en la meta de mejorar poco a poco, donde realmente encontramos el éxito.

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