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Niños ansiosos por el COVID-19 ¿Qué hacer? Antes que nada, hablar.

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Personas enfermándose, escuelas cerradas y las noticias sobre el coronavirus pueden atemorizar y confundir a los niños, especialmente a los más pequeños. A los niños mayores podría preocuparles bajar sus calificaciones y no estar preparados para los exámenes que se avecinan. Y en general, todos podemos sentirnos ansiosos ante lo desconocido y los niños ansiosos.

Los niños que piensan y aprenden diferente podrían enfrentar retos adicionales. Por ejemplo, la ansiedad es común en los niños que tienen TDAH u otras diferencias en la manera de pensar y aprender.

Los trastornos del lenguaje dificultan  que los niños expresen sus pensamientos y entiendan lo que dicen las personas. Tener una velocidad de procesamiento lenta significa más tiempo para captar y procesar lo que se escucha. Estos factores pueden hacer más difícil hablar sobre la crisis sanitaria causada por el virus y sus implicaciones en la vida diaria.

Es importante estar informado, pero también lo es hablar con los niños de una forma acorde a su edad. Algunos no quieren hablar de sus sentimientos. Asegúreles que está bien si no quieren hacerlo y que usted está siempre disponible para escuchar y responder preguntas.

Encuentre ideas para hablar del coronavirus con su hijo en Child Mind Institute y American Academy of Pediatrics. También encontrará consejos para tranquilizar y proteger a los niños en UNICEF.

Manejemos la Ansiedad

La ansiedad suele ir de la mano del TDAH y de otras diferencias del aprendizaje. Además, algunos niños tienen dificultad para gestionar sus emociones. Esto puede dificultar que piensen lógicamente cómo manejar situaciones que les causan ansiedad.

Niños ansiosos
Niños ansiosos

Estas son algunas sugerencias para hablar sobre el coronavirus con niños que se sienten ansiosos:

  • Validar sus emociones. Decir a los niños que todo va a estar bien pudiera parecer una buena manera de manejar la situación, pero puede ser contraproducente. No aborda sus miedos ni tampoco es algo que usted pueda garantizar. En lugar de eso, responda con empatía: “Sé que estás preocupado, pero hay maneras en que podemos mejorar las cosas”.
  • Mantener a raya su ansiedad. A veces mencionamos nuestras preocupaciones durante la conversación. En lugar de decir: “A mí también me preocupa que podamos estar expuestos al virus”, intente decir: “Yo también estoy un poco preocupado, pero me enfoco en los hechos”.
  • Dar el ejemplo. Los niños se dan cuenta de cómo responde usted a la situación. Si actúa racionalmente y con calma puede que ayude a disminuir la ansiedad. Aunque no esté tranquilo, intente actuar de eta manera. 
  • Diferenciar el “y si…” de “esto es“. Ayude a los niños a diferenciar lo que está ocurriendo en este momento de lo que les preocupa que pueda suceder. Hágales saber que enfrentarán los “y si…” en el caso de que (o en el momento en que) lleguen a suceder. Y si se contagia un vecino, pues haremos…..
  • Proporcione información honesta y precisa a un nivel que los niños entiendan. Asegúrese de que los niños sepan que hay muchos rumores rondando. Explíqueles lo que necesitan saber. Por ejemplo, puede que necesiten saber más sobre cómo mantener una higiene adecuada que sobre cómo se propaga el virus. El aseo personal es algo que pueden controlar.

Asegúrese de estar disponible para escucharlos, afirma la experta y profesora Amanda Morin. “La ansiedad va y viene. Es importante seguir conversando a medida que se disponga de información nueva”.

Cómo podemos ser más empáticos con lo que están sintiendo

No siempre es fácil ser empático, cuando su hijo se porta mal o tiene problemas de carácter. Sin embargo, cuando usted le demuestra que lo entiende y respeta sus necesidades, lo está ayudando a desarrollar su motivación y autoestima. También genera confianza entre ustedes.

Estas son 9 maneras de responder con empatía.

1. Use la “regla de platino” y no la “regla de oro”

Usted probablemente aprendió la “regla de oro”: trata a los demás como te gustaría que ellos te traten a ti. Pero la empatía se basa en la “regla de platino”: trata a los demás de la manera en que ellos quieren (y necesitan) ser tratados”.

Hacer esto no significa que usted esté cediendo cuando su hijo actúa inapropiadamente, o que está siendo sobreprotector. Significa que está tomando en consideración sus sentimientos y desafíos al tratar de ayudarlo. Su intención en entender lo que él realmente necesita de usted, en lugar de lo que usted necesitaría si fuera él.

2. No suponga, pregunte

Los niños suelen dar señales no verbales de cómo se sienten o cuáles son sus problemas. Es importante ser sensible a esas señales, pero es igual de importante preguntarle cómo se siente y qué necesita. Darle  a los niños la oportunidad de expresarse y explicar sus puntos de vista los hace sentirse escuchados y les permite participar en la búsqueda de soluciones.

3. Deje de lado sus frustraciones y críticas

Ya sea que su hijo esté enojado o que le esté contando sobre una situación difícil, usted tendrá alguna reacción. Responder con empatía significa ignorar su reacción y que la reacción de su hijo sea lo más importante.

Eso no significa que usted tenga que esconder sus sentimientos. Tampoco significa que deba estar de acuerdo con él o aceptar su mal comportamiento. Significa que está escuchando e intentando ver las cosas a través de sus ojos.

4. Use afirmaciones que empiecen con “yo”

Las afirmaciones que usan “tú” pueden poner a los niños a la defensiva y que no quieran escucharlo. Las afirmaciones que usan yo permiten hablar sobre situaciones sin culpar al otro.

Por ejemplo, usted podría estar tentado a decir: “Estás gritando y no estás escuchando lo que estoy diciendo”. Una afirmación que use “yo” es más empática: “Sé que estás enojado. Pero cuando gritas y hablas al mismo tiempo que yo, siento que no estás escuchando lo que estoy diciendo”.

5. No se apresure a intentar arreglarlo

Muchos padres y cuidadores están predispuestos a intervenir cuando algo no está bien. Aunque puede que los haga sentir mejor, no siempre ayuda a los niños. Solamente intente escuchar y entender lo que está sucediendo.

Puede que su hijo ni siquiera desee que usted resuelva el problema. Eso es algo de lo que pueden hablar después de que lo escuche.

6. Tómese un descanso

Es difícil mantenerse calmado cuando los niños vuelcan su frustración sobre usted. Está bien decirle a su hijo que usted necesita retirarse.

Usted puede decir algo como: “Me está costando controlarme y no gritar y me parece que a ti también. Creo que ambos necesitamos hacer una pausa para calmarnos. Me voy a retirar, pero regresaré cuando me sienta más tranquilo y pueda escucharte”. (Reaccionar de esa manera refuerza en su hijo conductas de autocontrol y autoconciencia).

7. Haga preguntas abiertas

Una pregunta abierta no puede ser contestada usando únicamente una palabra o una frase. Usar preguntas abiertas demuestra empatía, porque permite que los niños digan lo que están pensando y que no sientan que usted ya juzgó la situación.

Por ejemplo, preguntar “¿qué fue difícil para ti hoy?” invita más a conversar que decir “¿tuviste un mal día?”. También ayuda a explorar el problema y las soluciones con más profundidad.

8. Escuche activamente

La empatía requiere escuchar activamente. Eso significa poner toda su atención, y escuchar las palabras y el tono de voz. Cuando escucha activamente, usted reflexiona y dice con sus propias palabras lo que cree que dijo su hijo.

Después de que su hijo diga algo, pregúntele: “¿Es esto lo que me estás diciendo?” y a continuación repita lo que escuchó. Eso le permite a su hijo corregir cualquier malentendido. También le demuestra respeto por sus sentimientos y sus opiniones.

9. Valide los sentimientos de su hijo

Al ser empático usted les está diciendo a los niños que tienen derecho a sentirse como se sienten. Puede que no esté de acuerdo con las decisiones de su hijo. Incluso puede que piense que su reacción es exagerada. Pero es importante reconocer que sus sentimientos son reales. Puede que no esté de acuerdo con algo que hizo o dijo su hijo, pero sus sentimientos no son “correctos” ni “equivocados”.

La conexión en la comunicación es fundamental, para mantener en conocimiento de lo que está sintiendo y poder gestionarlo a tiempo. Este momento es casa es propicio para marcar la diferencia en las estructuras de pensamiento y acción automáticas ante los estímulos externos de nuestro día a día.

Para leer más noticias como esta visita Impacto Positivo.

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