Si hay un festival que demuestra que la cultura no necesita pasaporte para moverse, ese es el Festival Centroamérica Cuenta 2026 que regresa a Panamá en mayo con una edición que promete ser más grande, más diversa y más ambiciosa que nunca. Del 18 al 23 de mayo, el país se convierte en punto de encuentro para más de 80 creadoras y creadores provenientes de 18 países de Iberoamérica. Seis días. Múltiples sedes. Entrada libre. Pocas excusas para no ir.

Por qué Panamá, y por qué ahora
No es casualidad que este festival haya elegido Panamá por segunda vez consecutiva. La directora del festival, Claudia Neira Bermúdez, lo explicó sin rodeos: “Este país se destaca por su riqueza cultural, excelente posición geográfica, alta conectividad aérea, infraestructura y, sobre todo, un enorme interés de sus habitantes en la literatura y la cultura.”
Es que Panamá es un hub cultural en plena consolidación. La primera edición en 2024 ya dejó clara esa vocación: cientos de asistentes llenaron el Casco Viejo, universidades y librerías, con más de 50 participantes en escena. Este año, el salto es notable.
La ministra de Cultura, María Eugenia Herrera, lo resumió con precisión: “La presencia de Panamá en Centroamérica Cuenta es una muestra de nuestro compromiso con la literatura y el diálogo cultural de la región. Este espacio nos permite compartir nuestras voces, nuestras historias y nuestra diversidad, fortaleciendo los lazos que nos unen como centroamericanos.”

Una programación que va mucho más allá de los libros
Lo que distingue a Centroamérica Cuenta de otros festivales literarios es su negativa a quedarse dentro de los límites tradicionales del género. Aquí, la literatura convive con el periodismo, el cine, la gastronomía, la neurociencia, el urbanismo y hasta el fútbol.
Gastronomía creativa en la conversación cultural
Por primera vez en la historia del festival, la gastronomía entra como protagonista. Los chef Sergio Díaz de Guatemala, Mario “Maito” Castrellón de Panamá y Andrea Pinzón también de Panamá compartirán escenario con los escritores. No como adorno, sino como creadores que también tienen una historia que contar desde la cocina.

Esta decisión dice mucho sobre la visión del festival: la cultura se cocina, se come, se comparte en la mesa. La identidad de un pueblo también vive en sus recetas.
Ciencia, cerebro y creatividad
El neurocientífico mexicano Jesús Ramírez Bermúdez llega para explorar uno de los territorios más fascinantes del pensamiento contemporáneo: los vínculos entre la creatividad y el cerebro. ¿Qué pasa neurológicamente cuando un escritor construye un mundo desde cero? ¿Cómo se relaciona la imaginación con la biología? Son preguntas que raramente se hacen en un festival literario. Aquí, sí.

Fútbol, identidad y el Mundial que nos define
Habrá también conversaciones sobre fútbol con figuras clave del periodismo deportivo, dentro y fuera de Panamá. Y tiene todo el sentido: la selección panameña es el único país del istmo que ha participado en un Mundial de fútbol. Ese hecho no es solo deportivo. Es cultural, político e identitario. El festival lo pone sobre la mesa.
Las voces que hay que escuchar
El cartel de esta edición es, sin eufemismos, extraordinario. Rubén Blades y el Premio Pulitzer Junot Díaz compartirán escenario para abordar “dos formas de contar la realidad humana: la canción y la novela.” Dos gigantes. Dos lenguajes. Una misma urgencia por nombrar el mundo.

Pero la lista no para ahí. Entre los participantes confirmados están:
- Fernanda Melchor (México), una de las voces más contundentes de la narrativa latinoamericana actual.
- Gioconda Belli y Sergio Ramírez (Nicaragua), dos referentes ineludibles de la literatura centroamericana.
- Agustina Bazterrica (Argentina), que convirtió el horror en literatura de primer nivel.
- Guadalupe Nettel y Julián Herbert (México), dos escritores que dominan el relato desde ángulos completamente distintos.
- Héctor Abad Faciolince (Colombia), autor de uno de los libros más emotivos escritos en español en las últimas décadas.
- Gastón Acurio (Perú), el chef que convirtió la gastronomía peruana en un fenómeno global.
- Patricia Janiot (Colombia), periodista de referencia continental.
- Yásnaya Elena A. Gil (México), activista y lingüista que pone las lenguas indígenas en el centro del debate cultural.
Y muchos más, hasta superar las 80 voces de 18 países.
Colón también es protagonista
Una de las novedades más significativas de esta edición es que el festival no arranca en la capital sino en Colón. El 18 de mayo, el Centro de Arte y Cultura de Colón (CACCO) abrirá las puertas con actividades literarias, talleres infantiles y un workshop de cocina con el chef Mario “Maito” Castrellón.

Esta decisión tiene peso simbólico real. Llevar el festival a Colón es un gesto que reconoce que la cultura no debe concentrarse solo en los centros urbanos de mayor visibilidad. Es descentralizar el acceso al arte. Es apostar por una ciudad con historia profunda y una identidad cultural propia que merece ese espacio.
Las sedes: la ciudad entera como escenario
A partir del 19 de mayo, las actividades se despliegan por toda la capital panameña. Las sedes incluyen la Ciudad de las Artes, el Museo del Canal, el Museo de Arte Contemporáneo, la Biblioteca Nacional Ernesto J. Castillero R., el Centro Cultural de España, la Casa del Soldado y las universidades de Panamá y Santa María La Antigua.

El Museo del Canal como espacio para pensar el papel de esa obra monumental en la identidad del país. Las universidades como puentes entre los escritores y las nuevas generaciones de lectores. La Ciudad de las Artes como gran palco para los eventos de mayor convocatoria. Todo esto con entrada libre hasta llenar aforo. Sin costo. Sin barreras económicas.
El respaldo detrás del festival
Una producción de esta escala no se sostiene sola. El festival cuenta con el apoyo del Ministerio de Cultura de Panamá y un ecosistema de socios que incluye la AECID, la Unión Europea en Centroamérica, el CAF, el PNUD, el Canal de Panamá, Copa Airlines, Banco General, el Instituto Cervantes, Penguin Random House y el Festival Internacional de Cine de Panamá, entre muchos otros aliados locales e internacionales.
Ese respaldo no es decorativo. Habla de un consenso amplio sobre el valor de apostar por la cultura como herramienta de cohesión social, diplomacia blanda y desarrollo humano.
Un festival, una pregunta abierta
Centroamérica Cuenta llega a Panamá con una propuesta que ya no cabe en la categoría “festival literario”. Es un encuentro de ideas. Un espacio donde la novela dialoga con la neurociencia, donde el fútbol se convierte en ensayo y donde la cocina es también una forma de contar quiénes somos.
FUENTE / IMÁGENES: Nota de prensa.
IMÁGENES ADICIONALES: Pexels.
¿Cuál de estas conversaciones te parece más urgente hoy: la que conecta la literatura con la identidad centroamericana, o la que explora los límites entre ciencia y creatividad? ¿Tienes pensado asistir a alguna de las sedes?
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