No es una curita. O sí, pero del futuro. La startup argentina Vesicly desarrolla un parche bioimpreso diseñado para algo más ambicioso que cubrir una herida: crear un entorno que active los propios mecanismos de reparación del organismo. Detrás del proyecto está Mikele Amondarain, genetista oriunda de Coronel Pringles, cuya trayectoria de investigación en FLENI-CONICET se transformó en una empresa con potencial de impacto real en la medicina regenerativa.

El parche bioimpreso para la regeneración de tejidos está todavía en fase preclínica, pero sus posibles aplicaciones ya generan atención creciente en el ecosistema de biotecnología.
Qué es Vesicly y cómo funciona el parche
El núcleo tecnológico de Vesicly es un parche bioimpreso que combina dos elementos: un biomaterial que sirve de soporte estructural y exosomas, pequeñas vesículas que funcionan como mensajeros entre células y pueden contribuir a activar procesos de reparación tisular. La distinción clave frente a un apósito convencional es conceptual antes que técnica.
Como explicó Amondarain a QZ Noticias:
“La diferencia es que no buscamos simplemente cubrir una herida, sino generar un entorno que ayude al propio organismo a activar sus mecanismos de reparación y regeneración”.
El parche no reemplaza al cuerpo en el trabajo de sanar. Lo estimula para que lo haga mejor y más rápido.
Heridas que no cierran solas
La aplicación inicial del parche está orientada a uno de los problemas más prevalentes y costosos de la medicina moderna: las heridas crónicas y de difícil cicatrización. Este tipo de lesiones afecta especialmente a personas con diabetes, adultos mayores y pacientes con lesiones complejas, donde los mecanismos naturales de reparación están comprometidos o son insuficientes.

Una herida que en una persona sana cierra en días puede convertirse en una úlcera que persiste durante meses o años en un paciente diabético, con riesgo de infección, amputación y deterioro severo de la calidad de vida. Si Vesicly logra demostrar que su parche acelera la cicatrización en este tipo de heridas, el impacto clínico y social sería considerable.
Una plataforma, no un solo producto
La visión del equipo va más allá de una única aplicación. Amondarain describe a Vesicly no como el desarrollo de un parche para heridas crónicas, sino como una plataforma de medicina regenerativa:
“Estamos desarrollando una plataforma que, a futuro, podría aplicarse a diferentes tejidos y enfermedades donde exista una capacidad de regeneración insuficiente”.

Esa ambición de plataforma —en lugar de producto único— es lo que convierte a Vesicly en un proyecto con potencial de largo alcance, aunque también en uno que requiere más tiempo, más recursos y más etapas de validación antes de llegar a los pacientes.
De la tesis doctoral a la startup: el origen del proyecto
Detrás de Vesicly hay un proceso de investigación compartido que comenzó mucho antes de que existiera la empresa. Amondarain desarrolló la tecnología durante su doctorado en FLENI-CONICET, bajo la dirección de Carlos “Charlie” Luzzani. Cuando terminó el doctorado, ambos tomaron una decisión que en el ecosistema científico argentino sigue siendo un paso inusual: convertir el trabajo de investigación en una empresa.

“Durante esos años trabajamos juntos en el desarrollo de esta tecnología y, cuando terminé el doctorado, decidimos dar un paso más y transformar ese trabajo científico en una empresa”, contó.
La complementariedad entre los dos socios es estratégica: Amondarain aporta su experiencia en investigación y desarrollo científico; Luzzani suma su trayectoria emprendedora y experiencia previa en otras startups. Es la combinación que los proyectos de deep tech necesitan para sobrevivir entre la ciencia y el mercado.
La historia personal que está detrás del proyecto

Hay una dimensión personal en el origen de Vesicly que da contexto a la motivación de su fundadora. El padre de Mikele Amondarain atravesó un cáncer durante 13 años y falleció cuando ella tenía 20. Esa experiencia marcó su vida y contribuyó a acercarla al estudio de las enfermedades, la genética y los mecanismos de reparación del organismo.
No es inusual que los proyectos más comprometidos en biomedicina tengan una raíz personal. La urgencia que da haber visto a alguien cercano enfrentar una enfermedad crónica es difícil de replicar desde la distancia académica.
Dónde está el proyecto hoy y qué falta
Vesicly se encuentra actualmente en etapa preclínica. El producto no está disponible comercialmente ni tiene nombre comercial definido. Antes de llegar a un paciente, el equipo deberá atravesar las etapas preclínicas, regulatorias y clínicas correspondientes para evaluar seguridad y eficacia.
Amondarain fue honesta sobre los plazos:
“Todavía es temprano para dar una fecha concreta. Nuestro producto aún no está disponible comercialmente y se encuentra en etapa preclínica”.
El financiamiento es uno de los grandes desafíos. En biotecnología, los tiempos son largos y los costos son importantes. Pero el equipo reporta un interés creciente:

“Estamos encontrando cada vez más personas que entienden el potencial de lo que estamos haciendo y quieren acompañarnos en ese camino”.
Ciencia que nació en el laboratorio y apunta a la clínica
Vesicly es el tipo de proyecto que la biotecnología latinoamericana necesita más: investigación rigurosa, un equipo con perfiles complementarios, una aplicación médica con impacto real y la valentía de dar el salto del laboratorio a la empresa. El camino hasta los ensayos en humanos es largo y lleno de incertidumbre, pero la dirección es clara.
Si el parche bioimpreso de Vesicly demuestra en las próximas etapas lo que promete en la fase preclínica, podría cambiar la forma en que tratamos uno de los problemas más prevalentes y menos visibles de la medicina moderna: las heridas que simplemente no cierran.
FUENTE / IMÁGENES: QZnoticias / Eltrecetv.
IMÁGENES ADICIONALES: Pexels / Unnoba.
¿Conocías el trabajo de Vesicly o proyectos similares de medicina regenerativa en Argentina o América Latina? ¿Crees que el ecosistema de startups biotecnológicas de la región recibe el financiamiento y la atención que merece?
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