Hay proyectos que nacen de una idea y otros, de una convicción. El de Marcel LeBrun se enmarca en esta segunda categoría. Cuando este empresario tecnológico canadiense decidió destinar parte del patrimonio obtenido tras la venta de su empresa Radian6 a Salesforce en 2011, no pensó en un fondo de inversión ni en un retiro anticipado. Pensó en minicasas, en personas que dormían en campamentos y en lo que realmente hace falta para que alguien deje de vivir en la calle: no un refugio temporal, sino un hogar real con estabilidad, privacidad y un camino hacia la independencia. Así nació 12 Neighbours, y lo que comenzó como una comunidad de viviendas permanentes en Fredericton se ha convertido en una red creciente de apoyo contra la falta de vivienda en Nuevo Brunswick.
La experiencia impulsada por Marcel LeBrun plantea que combatir la falta de vivienda requiere algo más que refugios temporales: exige ofrecer estabilidad, privacidad, acompañamiento y caminos reales hacia la independencia.

El origen: 96 minicasas y una apuesta distinta
La idea inicial era construir una comunidad de 99 minicasas en Fredericton, la capital de Nuevo Brunswick. El proyecto quedó terminado el 18 de abril de 2024 con 96 viviendas permanentes, cada una de aproximadamente 22 metros cuadrados, equipadas con cocina, baño completo, espacio combinado de sala y dormitorio, terraza frontal y paneles solares. Pequeñas en dimensiones, pero completas en dignidad.

Los residentes pagan un alquiler calculado en función de sus ingresos, lo que convierte el acceso a la vivienda en algo realmente asequible para personas que vienen de situaciones de calle, campamentos o refugios de emergencia. Aunque LeBrun aportó recursos propios para arrancar el proyecto, 12 Neighbours también ha recibido donaciones, colaboraciones empresariales y financiación de los gobiernos federal y provincial de Canadá.
Es un modelo híbrido que combina filantropía privada con apoyo público, y esa combinación ha resultado clave para su viabilidad.
Más que un techo: empleo, comunidad y futuro
Lo que distingue a 12 Neighbours de un simple proyecto habitacional es su enfoque integral. El complejo original incluye un centro comunitario y de empresas sociales con cafetería, comercios, talleres, programas de capacitación y oportunidades de empleo. Los residentes no solo tienen dónde vivir; tienen dónde trabajar, aprender y participar activamente en una comunidad productiva.

Esa dimensión laboral no es un complemento decorativo. Es la columna vertebral del modelo: la estabilidad habitacional por sí sola no resuelve las barreras de reinserción social. Hace falta acompañamiento, desarrollo de habilidades y acceso a experiencias laborales reales que permitan avanzar hacia una mayor independencia a largo plazo.
La expansión: Neighbourly Homes y el alojamiento transitorio
La historia de 12 Neighbours no terminó con la última minicasa instalada en 2024. Durante 2025 y 2026, la organización dio un paso significativo con el lanzamiento de Neighbourly Homes, un programa de alojamiento transitorio dirigido a personas que viven en campamentos, refugios o directamente en la calle. El modelo es distinto al de la comunidad original, pero comparte la misma filosofía: ofrecer privacidad, acompañamiento y un camino concreto hacia la vivienda permanente. Cada unidad es un espacio privado, con personal disponible las 24 horas y servicios orientados a facilitar la transición.

Saint John: 68 nuevas unidades en funcionamiento
La expansión tomó forma concreta en Saint John, donde entraron en funcionamiento dos comunidades con 27 unidades cada una, ubicadas en Egbert Street y Thorne Avenue. Posteriormente se construyó una ampliación junto al centro de Thorne Avenue, integrada por 14 microapartamentos equipados con cama, baño y pequeña cocina.

Los primeros residentes de la ampliación se empezaron a instalar en abril de 2026, elevando a 68 el total de nuevas unidades de alojamiento transitorio administradas por 12 Neighbours en Saint John. Un dato relevante sobre el modelo de gobernanza: desde el 1 de abril de 2026, el Gobierno de Nuevo Brunswick asumió la supervisión y los gastos operativos de los centros de Saint John, mientras 12 Neighbours continúa encargándose de la administración diaria y del acompañamiento de los residentes. Es un esquema que distribuye responsabilidades de forma inteligente, combinando la agilidad de una organización sin fines de lucro con el respaldo financiero del Estado.
La organización también figura como operadora de un proyecto de alojamiento transitorio en Forest Hill, Fredericton, ampliando aún más su presencia en la región.
Lo que este modelo le dice al mundo
La experiencia de 12 Neighbours plantea algo que parece obvio pero que demasiadas políticas públicas ignoran: combatir la falta de vivienda requiere más que refugios temporales. Exige ofrecer estabilidad, privacidad, acompañamiento y caminos reales hacia la independencia.
El modelo de LeBrun no pretende ser una solución universal ni escalar sin límites. Pero demuestra que cuando se combinan recursos privados, apoyo gubernamental, diseño centrado en la persona y una visión a largo plazo, es posible construir algo que funcione de verdad para quienes más lo necesitan.
En un contexto donde la crisis de vivienda afecta a ciudades de todo el mundo —incluyendo muchas en América Latina—, este tipo de experiencias merecen atención, estudio y, donde sea posible, adaptación.

Una minicasa puede ser el comienzo de todo
Lo que Marcel LeBrun construyó en Fredericton no es solo una comunidad de viviendas pequeñas. Es una demostración de que la innovación social, cuando parte de una convicción genuina y se rodea de un modelo bien pensado, puede transformar vidas de forma concreta y medible. 12 Neighbours empezó con 96 minicasas. Hoy opera una red de alojamiento que sigue creciendo porque el problema que intenta resolver también sigue creciendo.
FUENTE / IMÁGENES: 12 Neighbours / Macleans.
IMÁGENES ADICIONALES: Pexels / City Saint John Bridge Housing Project.
¿Crees que modelos como el de 12 Neighbours podrían adaptarse para enfrentar la crisis de vivienda en ciudades latinoamericanas? ¿Qué elementos de este enfoque te parecen más replicables y cuáles más difíciles de trasladar a nuestro contexto?
Déjanos tu opinión en los comentarios y comparte esta historia con quienes trabajan por ciudades más justas.

