Treinta años después de que tres productores de Boquete decidieran crear una competencia para mostrarle al mundo la calidad de su café, el Best of Panamá 2026 volvió a demostrar por qué el geisha panameño es el grano más codiciado del planeta. La edición número 30 del certamen dejó ganadores claros, una final reñidísima que se definió por un cuarto de punto, y un hito histórico protagonizado por una mujer. Todo ocurrió en Boquete, y los efectos llegarán mucho más lejos.
Lamastus se corona en Geisha
En la categoría más competida de la noche, Lamastus Family Estate se alzó con el primer lugar en Geisha Lavado al alcanzar 96.25 puntos, imponiéndose por apenas 0.25 puntos sobre Finca Pergamino, de Yaneth de Lucich, que obtuvo 96.00 puntos. Hacienda La Esmeralda, de la familia Peterson, completó el podio con 95.25 puntos.
Wilford Lamastus, uno de los fundadores de la SCAP hace tres décadas, no ocultó su emoción tras conocer el resultado.
“Estoy muy feliz. Los competidores son tan buenos y con cafés igualito a los de nosotros. Pero un cuarto de punto nos puso adelante y estoy demasiado feliz. Son 30 años de SCAP y yo soy uno de los fundadores; me siento feliz con mi equipo, mi familia y mis colegas”, expresó.
Esa diferencia mínima entre los dos primeros lugares dice todo sobre el nivel que ha alcanzado la caficultura panameña de especialidad. No hay margen para la mediocridad cuando los puntajes de la mesa final superan los 93 puntos en todas las categorías.
Finca Lérida y Altieri completan un podio de alto vuelo
En Geisha Natural, el primer lugar fue para Finca Lérida, de María Antonela Amoruso, con 95.63 puntos. La siguió de cerca Hacienda La Esmeralda con 95.50 puntos, y Elida Estate, también de Lamastus Family Estate, ocupó el tercer lugar con 95.25 puntos.
En la categoría Varietales, que agrupa los granos que no pertenecen a la variedad geisha, Altieri Specialty Coffee, de la familia Altieri, se impuso con 93.63 puntos. Hacienda La Esmeralda quedó segunda con 92.63 puntos y Finca Santa Teresa, de Ezequiel Batista, alcanzó el tercer puesto con 92.38 puntos.
Y el galardón mayor de la noche, la Copa Panamá, otorgada al productor que acumuló la mayor cantidad de puntos durante toda la competencia, fue para Hacienda La Esmeralda, de la familia Peterson. Un reconocimiento a la consistencia de una finca que ha sido sinónimo de excelencia cafetera panameña por décadas.
Cómo funciona el certamen más riguroso del café de especialidad
Detrás de una noche de premiación hay semanas de trabajo técnico que vale la pena entender. La competencia comenzó con 102 lotes evaluados durante la Cata Nacional y la Cata Internacional, con la participación de 46 jueces oficiales nacionales e internacionales, más 49 invitados entre prejueces y observadores de mercados como Japón, China, Australia, Estados Unidos, Bulgaria, Francia, Canadá, Corea del Sur y Emiratos Árabes Unidos.
Los cafés se organizan en tres categorías con criterios técnicos precisos. Los Geisha Natural son secados con la cereza intacta, lo que puede aportar notas particulares al perfil sensorial. Los Geisha Lavado son despulpados y limpiados antes del secado. Y los Varietales agrupan todo lo que no es geisha, una categoría que cada vez gana más atención entre los compradores internacionales.
De 102 lotes a 8 finalistas: el filtro más exigente del mundo
El proceso de selección se desarrolló en dos semanas en Boquete. La primera etapa estuvo a cargo de un panel nacional que verificó categorías y calidad mínima de acceso. El panel internacional evaluó luego los lotes semifinalistas: 16 muestras de Varietales, 24 de Geisha Lavado y 24 de Geisha Natural. Los ocho cafés con mejores puntajes de cada categoría pasaron a la mesa final.
Crucialmente, los jueces realizaron todas las catas a ciegas, sin conocer la identidad de las fincas ni de los productores. No hay favoritismos posibles cuando el único criterio es lo que hay en la taza.
Por primera vez en su historia, las catas se realizaron en el Hotel Panamonte, cuya reciente remodelación ofreció espacios más cómodos para un evento que, según sus organizadores, tiene listas de espera tanto para jueces como para invitados.
El hito histórico: una mujer encabeza el panel internacional por primera vez
Entre los reconocimientos de esta edición hay uno que merece destacarse por separado. Elen Fan, de nacionalidad china, se convirtió en la primera mujer en encabezar el panel internacional del Best of Panama en sus 30 años de historia.
Su análisis de los ganadores resume con precisión técnica lo que hace único al café de esta región. Fan señaló: “El geisha lavado refleja el terroir único de Panamá y el geisha natural es un café muy limpio, hermoso, que refleja ese terroir y, al mismo tiempo, muestra finos sabores del proceso. Los tres son excelentes representantes de sus categorías.”
Su nombramiento no es solo un gesto simbólico: refleja la creciente influencia de los mercados asiáticos en la industria global del café de especialidad, y el reconocimiento internacional que ha ganado este certamen como escenario de referencia.
La subasta del 23 de septiembre: cuando el café se convierte en inversión
La competencia es el preámbulo de un evento igualmente relevante para la economía cafetera panameña: la subasta electrónica internacional, programada para el 23 de septiembre. Un total de 50 cafés clasificaron para participar: 20 lotes de Geisha Natural, 20 de Geisha Lavado y 10 de Varietales. Los precios que puede alcanzar un café en esta subasta superan con creces cualquier referencia del mercado convencional.
En ediciones anteriores, el Best of Panama ha registrado ventas de hasta $30,000 por kilogramo. Antes de pujar, los compradores internacionales reciben muestras, organizan catas propias y deciden sobre cuáles lotes realizarán sus ofertas.
Simi Benzadón, organizadora del certamen desde 2017, destacó la relevancia de alcanzar esa instancia: “La clasificación es muy importante porque clasificar a la subasta te da una exposición a nivel mundial.”
Alrededor del 30% de los ingresos generados por la subasta es retenido por la SCAP para financiar la organización de futuras competencias y proyectos en ciencias de suelos, genética, procesos y análisis sensorial. Es el modelo que ha permitido sostener y profesionalizar el certamen durante tres décadas sin depender de subsidios externos.
Treinta años que transformaron una industria
El Best of Panama comenzó en 1996 como una iniciativa de tres productores de Boquete. Hoy es un evento internacional con cupos limitados, listas de espera y más de cien visitantes extranjeros que cubren sus propios gastos de viaje y alojamiento para asistir. Nadie recibe pago por participar: la distinción de estar en ese panel es suficiente.
Ricardo Koyner resumió lo que reflejan los resultados de esta edición: “Los puntajes demuestran la calidad del café de Panamá. La última mesa tenía puntajes altísimos, todos arriba de 93 puntos en los geishas, lo que demuestra que nuestro país tiene una calidad excepcional.”
Y el calendario no se detiene. Tras la subasta del 23 de septiembre, el sector se prepara para el World of Coffee, que se celebrará del 23 al 25 de octubre en la ciudad de Panamá, reuniendo a representantes de la industria cafetera internacional en el país que hoy lidera la conversación global sobre calidad.
Conclusión: Panamá, referente mundial del café de especialidad
Tres décadas de Best of Panama han construido algo que va mucho más allá de una competencia: han posicionado al café panameño como un producto de lujo reconocido en los mercados más exigentes del mundo, han generado una estructura de evaluación técnica rigurosa y han creado un modelo económico que reinvierte en la mejora continua del sector.
¿Crees que el modelo del Best of Panama podría inspirar competencias similares para otros productos agrícolas de especialidad en la región? ¿Has tenido la oportunidad de probar un café geisha panameño? ¿Qué papel debería jugar el Estado en el fortalecimiento de este tipo de iniciativas que proyectan la marca-país a nivel global?
Déjanos tu opinión en los comentarios y comparte este artículo con los amantes del buen café: la historia del geisha panameño merece llegar a más tazas y más mesas.

