Para miles de panameños, el kilómetro 67 de la carretera Panamericana tiene un punto de referencia que no aparece en ningún GPS pero que todos reconocen: un enorme árbol de cuipo que durante décadas ha acompañado a los viajeros como un guardián silencioso del camino. Hoy, una campaña ciudadana para salvar el Cuipo del kilómetro 67 de la Panamericana en Panamá, busca dar una segunda oportunidad a la naturaleza en uno de los momentos más críticos de su historia. La historia del Cuipo es también la historia de lo que pasa cuando una comunidad decide que la memoria colectiva es un valor que merece la pena defender.
Qué le pasó al Cuipo del kilómetro 67
El detonante fue el desprendimiento de una de sus grandes ramas, que dejó una zona lesionada en el tronco del árbol. Lo que para cualquier transeúnte podría parecer un evento natural más, para quienes conocen el valor ecológico y simbólico de este ejemplar fue una señal de alerta que no podía ignorarse. La organización Aventuras Panamá fue la primera en reaccionar. En agosto de 2026 lanzó la campaña “Ayudemos a Nuestro Cuipo del Kilómetro 67”, con el objetivo de recaudar fondos para cubrir los trabajos necesarios de intervención y evaluación del ejemplar.

El árbol pertenece a la especie Cavanillesia platanifolia, conocida en Panamá como cuipo, característica de los bosques tropicales del país y reconocible por sus enormes dimensiones y su particular tronco. No es un árbol cualquiera: es uno de los más representativos del paisaje vegetal panameño.
Un árbol con historia y con defensores
El Cuipo del kilómetro 67 ya había generado preocupación antes. En 2020, cuando se discutía la ampliación de la carretera Panamericana, organizaciones y defensores ambientales alzaron la voz sobre el impacto que las obras podían tener sobre el ejemplar y plantearon la necesidad de garantizar su protección.

En aquel momento también circularon distintas estimaciones sobre su edad: algunas fuentes lo describieron como un árbol de 400 años, otras como un ejemplar bicentenario. Ninguna de esas cifras cuenta con una datación científica pública que las respalde, y el debate sobre la verdadera edad del árbol sigue abierto. Ahora, seis años después, la preocupación regresa con más urgencia.
¿Cuántos años tiene realmente el Cuipo?
Esta es la pregunta que más ha generado atención en torno al árbol, y merece una respuesta honesta. Aventuras Panamá atribuye una estimación de aproximadamente 120 años al biólogo Andrés Hernández, con 36 años de trabajo en el Smithsonian Tropical Research Institute (STRI). No obstante, no existe hasta el momento un informe científico publicado, un estudio dendrocronológico ni una datación por radiocarbono que permita confirmar oficialmente esa cifra, la observación de Hernández nos brinda una aproximación.
La precisión es importante, ya que las especies tropicales como el cuipo no siempre permiten determinar su edad mediante el simple conteo de anillos de crecimiento, como ocurre con especies de regiones templadas. Las tasas de crecimiento pueden variar considerablemente entre individuos y condiciones ambientales. Lo que sí es claro es que su historia ya forma parte del paisaje y de la memoria colectiva de quienes han recorrido la Panamericana durante generaciones. Y eso, lo convierte en un patrimonio que merece atención.
Quiénes están trabajando para salvarlo
La campaña ha convocado a un equipo de especialistas con experiencia real en conservación de árboles de gran tamaño. Luis Fernando Sheik, arborista e ingeniero costarricense con trayectoria en el manejo y conservación de ejemplares centenarios, está vinculado a la iniciativa como asesor técnico.
Samuel Tovar, especialista en trabajos en altura, utilizó un dron para obtener imágenes de las zonas superiores del árbol y contribuir a la evaluación visual de su estructura, accediendo a partes que serían imposibles de inspeccionar de otra manera. El caso también despertó el interés de las autoridades del Ministerio de Ambiente que preparan una inspección del ejemplar.
Qué propone la campaña hacer con el árbol
La intervención planificada no es improvisada. Aventuras Panamá ha detallado una serie de pasos concretos: Primero, la remoción de partes sueltas o deterioradas y el tratamiento de las superficies afectadas por el desprendimiento. Luego, la protección provisional de la cavidad y la instalación de un sistema de drenaje para evitar la acumulación de agua, uno de los factores que más acelera el deterioro interno en árboles con heridas abiertas.

El paso más revelador será la tomografía del tronco, una herramienta que permite evaluar qué ocurre dentro del árbol y determinar el nivel de deterioro estructural interno que no puede observarse desde el exterior. Es, en esencia, una radiografía del gigante para saber cuánto le queda de vida y qué puede hacerse para prolongarla. La organización también prevé documentar todo el proceso y analizar las muestras obtenidas durante la intervención, contribuyendo así al conocimiento científico sobre la especie y el ejemplar específico.



Más que un árbol: una pregunta sobre la memoria colectiva
El caso del Cuipo del kilómetro 67 plantea algo que va más allá de la biología o la conservación ambiental: ¿qué hacemos con los árboles que se convierten en parte de la identidad de un país?
Para miles de panameños, la silueta de este cuipo forma parte del paisaje mental de la Panamericana. Es un punto de referencia que no necesita señalización porque todos saben que está ahí. Ese tipo de presencia en la memoria colectiva tiene un valor que no se mide en metros cúbicos de madera ni en datos de biodiversidad.
La campaña de Aventuras Panamá apuesta a que ese vínculo emocional puede convertirse en acción concreta de conservación. Y la respuesta de la comunidad, con especialistas, autoridades y ciudadanos movilizándose alrededor del árbol, sugiere que la apuesta tiene fundamento.
El kilómetro 67 no puede quedar en silencio
El Cuipo del kilómetro 67 es parte de Panamá. Y mientras los especialistas evalúan su estructura interna y las autoridades realizan sus inspecciones, una pregunta queda flotando para todos los que alguna vez lo vieron desde la ventanilla de un carro: ¿qué estamos dispuestos a hacer para que siga ahí?
FUENTE / IMÁGENES: Aventuras Panamá.
¿Conocías este árbol? ¿Lo has visto en tus viajes por la Panamericana? ¿Crees que Panamá hace suficiente para proteger su patrimonio natural y sus árboles emblemáticos?
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