Panamá tiene una nueva razón para celebrar en el Día de la Tierra: una planta de procesamiento de plásticos que no solo transforma residuos en productos útiles, sino que también está cambiando vidas. La empresa Trashforma, con el respaldo de la Secretaría Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (Senacyt) y en alianza con la Fundación REMAR, inauguró esta instalación que representa exactamente el tipo de solución que el país necesitaba: una planta de procesamiento de plásticos para economía circular en Panamá que combina tecnología, inclusión social y sostenibilidad ambiental en un solo proyecto.

De la basura al producto: así funciona el modelo Trashforma
Trashforma no es una empresa de reciclaje más. Desde su fundación, la compañía se propuso algo más ambicioso: profesionalizar una industria que históricamente ha operado de forma informal y fragmentada en Panamá. Y lo está logrando. En menos de siete años, la empresa ya ha reciclado más de 2,000 toneladas de materiales variados.

El secreto es una plataforma tecnológica de vanguardia que permite la recolección eficiente de residuos y el análisis de datos en tiempo real. Esto no es un detalle menor. Tener datos precisos sobre el impacto ambiental de cada operación convierte al reciclaje en algo medible y auditable, lo que es exactamente lo que los departamentos de sostenibilidad corporativa necesitan para cumplir con sus metas ESG (Ambientales, Sociales y de Gobernanza).
¿Qué produce la planta?
Con los plásticos procesados, Trashforma fabrica una gama de productos sorprendentemente variada:
- Vasos y bandejas
- Madera plástica
- Parques infantiles
- Cercas y barras de equilibrio

Materiales que antes terminaban en un vertedero ahora tienen una segunda vida útil con valor comercial real. Eso es la economía circular en su expresión más concreta.
El respaldo de Senacyt: ciencia con propósito social
Este proyecto no surgió de la nada. Fue beneficiado a través de la Convocatoria Pública para Proyectos de Innovación Empresarial 2022-RII de la Senacyt, un fondo concursable diseñado precisamente para apoyar iniciativas con base científica y tecnológica.
La Mgtr. Gladys Bernett, directora de Innovación Empresarial de la Senacyt, lo explicó con claridad durante la inauguración: “Desde la Senacyt invertimos en empresas innovadoras que se atreven a crear soluciones con bases científicas y tecnológicas. Este proyecto genera un triple impacto, manufacturando productos de calidad en Panamá, ayudando al ambiente y generando empleos a panameños resocializados.”
Ese “triple impacto” es la clave para entender por qué este proyecto es distinto. No se trata solo de reciclar plástico; se trata de construir un ecosistema donde el negocio, el ambiente y la sociedad ganan al mismo tiempo.
REMAR: cuando el reciclaje también rehabilita personas
Uno de los aspectos más poderosos de este proyecto es su dimensión humana. La alianza con la Fundación REMAR no es cosmética ni decorativa: es estructural. La Asociación REMAR emplea a personas en proceso de resocialización para recolectar y trasladar el material de desecho de hogares y empresas. Esto significa que cada botella o envase reciclado tiene, detrás, una historia de reinserción social.
Nicole Vander Werf, líder del proyecto, describió el modelo con precisión: “El modelo de negocio de Trashforma se centra en la economía circular, generando valor en tres ámbitos fundamentales: el económico, al crear un flujo de ingresos a partir de residuos; el social, al promover el empleo especializado y la conciencia ambiental, y al colaborar en la resocialización de personas; y el ambiental, al reducir la contaminación y mitigar la extracción de recursos vírgenes.”
Es difícil encontrar un mejor ejemplo de negocio con propósito real.
La hoja de ruta: ¿qué viene después?
Desde 2023, Trashforma tiene un plan de expansión claro y ambicioso. Estas son sus principales apuestas:
Líneas de negocio y educación ambiental
Trashforma no solo quiere vender productos; quiere cambiar mentalidades. Para eso, está desarrollando nuevos productos ecológicos de alto valor añadido y está estableciendo un espacio físico dedicado a la educación ambiental, un centro de sensibilización que acerque la economía circular a ciudadanos de a pie, estudiantes y empresas.

Mejora de infraestructura y tecnificación
La empresa está invirtiendo en la mejora sustancial de sus talleres de valorización de vidrio y madera plástica. El objetivo es incrementar la capacidad de procesamiento interno y optimizar la eficiencia operativa. Más volumen, mejor calidad, menor costo unitario.
El Sello Trashforma
Esta es quizás la iniciativa más estratégica a largo plazo. El Sello Trashforma será un distintivo oficial que reconocerá a establecimientos —hoteles, restaurantes, supermercados, tiendas— por su compromiso activo y medible con programas de reciclaje.

En un mercado donde los consumidores cada vez más eligen marcas responsables, este sello puede convertirse en un diferenciador competitivo real. Y, al mismo tiempo, impulsa la adopción de prácticas sostenibles a mayor escala en el sector privado panameño.
Un ecosistema de alianzas que hace que todo funcione
Trashforma ha desarrollado una red de alianzas con fundaciones, recicladoras y empresas como hoteles y supermercados. Esta colaboración asegura tanto el suministro de materiales como la demanda de productos, generando un círculo virtuoso que incrementa la recuperación de residuos y el impacto ambiental positivo.
Por qué este proyecto importa más allá de Panamá
La inauguración de esta planta coincidió con el Día de la Tierra, y esa sincronía no es casualidad. La contaminación por plásticos es uno de los grandes desafíos ambientales globales, y los países de América Latina y el Caribe enfrentan presiones crecientes para demostrar compromisos concretos.

Iniciativas como la de Trashforma y Senacyt demuestran que la innovación local puede ofrecer respuestas concretas a problemas globales. No hay que esperar soluciones importadas cuando hay talento, tecnología y voluntad para construirlas desde adentro.
El futuro circular ya empezó en Panamá
Lo que Trashforma y Senacyt inauguraron no es simplemente una planta industrial. Es una declaración de principios sobre cómo debería funcionar la relación entre empresa, Estado y sociedad en el siglo XXI: generando valor económico, incluyendo a los más vulnerables y cuidando el planeta al mismo tiempo.
La pregunta que queda en el aire es provocadora: ¿cuántas empresas panameñas están listas para sumarse a este modelo? ¿Y qué papel están jugando tú y tu organización en la construcción de esa economía circular?
FUENTE / IMÁGENES: Nota de prensa.
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