Diez años no son pocos, y cuando se trata de defender la ciencia en el espacio público, cada año cuenta doble. La Marcha por la Ciencia en Panamá llegó a su décima edición con más energía que nunca, consolidándose como uno de los eventos cívico-científicos más importantes del país. Un hito que merece ser celebrado, analizado y, sobre todo, replicado.

Una Década de Ciencia en las Calles
El pasado 19 de abril de 2026, la Fundación Ciencia en Panamá, con el respaldo de la Secretaría Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (Senacyt), organizó por décimo año consecutivo este movimiento ciudadano. El escenario elegido fue perfecto: los espacios del Biomuseo, ubicado en la icónica Calzada de Amador, un lugar que por sí solo ya es un símbolo de naturaleza, conocimiento y diseño de vanguardia.

El tema central de esta edición lo dijo todo: «La ciencia como motor sostenible del país: 10 años de la Marcha por la Ciencia en Panamá». Una declaración de intenciones que no solo celebra el pasado, sino que traza una hoja de ruta hacia el futuro.
De Estados Unidos al Mundo, y del Mundo a Panamá
Pocos saben que la Marcha por la Ciencia nació en los Estados Unidos como respuesta a un contexto político que amenazaba el financiamiento y la credibilidad de la investigación científica. Lo que comenzó como una protesta local se convirtió rápidamente en un movimiento civil mundial con un objetivo claro: poner la ciencia en la agenda pública donde le corresponde estar.
Panamá adoptó este movimiento y lo hizo propio. Año tras año, la Fundación Ciencia en Panamá ha logrado que el mensaje trascienda las aulas y los laboratorios para llegar a las calles, a las familias, a los tomadores de decisiones. Porque la ciencia no es solo cosa de científicos: es el fundamento sobre el que deberían construirse las políticas públicas de cualquier nación que aspire al desarrollo sostenible.
Y eso, en un país como Panamá, con una biodiversidad extraordinaria, una posición geográfica estratégica y enormes desafíos sociales por resolver, tiene un peso enorme.

Ciencia para Todos: Lo que Pasó en el Biomuseo
Esta décima edición no fue solo una marcha. Fue un festival del conocimiento. El evento incluyó puestos interactivos de ciencia y arte pensados para todas las edades, además de charlas especializadas y exhibiciones que demostraron, de forma práctica y accesible, cómo la investigación científica impacta la vida cotidiana de los panameños.

Este enfoque inclusivo es uno de los grandes aciertos de la Fundación. La ciencia puede —y debe— ser emocionante para un niño de ocho años y relevante para un adulto de cuarenta. Cuando logras eso, cuando rompes la barrera de que «la ciencia es difícil o aburrida», estás sembrando cultura científica de verdad.
¿Por Qué Importa la Divulgación Científica?
La divulgación no es un lujo. Es una necesidad democrática. Una ciudadanía informada y con pensamiento crítico toma mejores decisiones, exige mejores políticas y es más difícil de manipular con desinformación.

En un mundo donde las redes sociales amplifican teorías sin respaldo empírico y donde decisiones de salud pública, ambiental o económica se toman a veces ignorando la evidencia, eventos como la Marcha por la Ciencia en Panamá son un contrapeso necesario y poderoso.
El Ecosistema Detrás del Movimiento
La Marcha no sería lo que es sin una red sólida de apoyo. Las principales organizaciones científicas del país se han unido año tras año para resaltar el papel que juega la ciencia en la sociedad y la educación basada en evidencias demostrables. Senacyt, como ente rector de la política científica nacional, ha sido un aliado estratégico fundamental.

Este tipo de alianzas entre la sociedad civil, el Estado y la comunidad académica es exactamente el modelo que necesita Panamá para avanzar. No se trata de esfuerzos aislados, sino de un ecosistema que se retroalimenta: más investigación genera más evidencia, más evidencia informa mejores políticas, mejores políticas crean mejores condiciones para más investigación.
La Ciencia Como Palanca de Desarrollo Nacional
La Fundación Ciencia en Panamá entiende la ciencia como «palanca para el desarrollo del país», y esa metáfora es poderosa. Una palanca multiplica la fuerza: con el apoyo científico adecuado, Panamá puede abordar sus retos —desigualdad, cambio climático, salud pública, competitividad económica— con soluciones más eficaces y duraderas.
La caminata final que cerró el evento, partiendo desde el Biomuseo por la Calzada de Amador, fue mucho más que un recorrido físico. Fue un símbolo: la ciencia avanza, la ciudadanía acompaña, y el camino apenas comienza.
Diez Años Mirando hacia Adelante
Llegar a la décima edición es un logro real. Pero el verdadero éxito se medirá en lo que venga después: ¿Cuántos jóvenes panameños decidirán dedicarse a la ciencia inspirados por eventos como este? ¿Cuántas políticas públicas incorporarán la evidencia científica como criterio no negociable? ¿Cuándo veremos un presupuesto nacional de I+D que esté a la altura del potencial del país?

Esas son las preguntas que la Marcha por la Ciencia en Panamá nos deja sobre la mesa. Y son preguntas incómodas, necesarias y urgentes.
Reflexión Final: ¿Qué Papel Juegas Tú?
La ciencia no es un asunto que le compete solo a los investigadores o al gobierno. Es un contrato social. Cada vez que exiges evidencia antes de creer algo, cada vez que apoyas la educación científica o compartes información verificada, estás siendo parte del movimiento.
Diez años de la Marcha por la Ciencia en Panamá nos recuerdan que el cambio es posible cuando la ciudadanía se moviliza con propósito. ¿Crees que Panamá está haciendo suficiente para poner la ciencia al centro de su desarrollo? ¿Qué le falta al país para que la evidencia científica sea realmente el eje de sus decisiones públicas?
FUENTE / IMÁGENES: Nota de prensa.
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