Hay personajes de ficción que envejecen. Y hay otros que, con el paso de las décadas, se vuelven más necesarios. Mafalda claramente pertenece al segundo grupo. Esta niña de papel creada por Quino en 1963 —que odia la sopa, ama los Beatles y no le tiene miedo a las preguntas incómodas— acaba de llegar a Ciudad de Panamá con toda su vigencia intacta. La exposición gratuita El Mundo Según Mafalda abrió sus puertas el 26 de mayo en la Ciudad de las Artes y estará disponible durante un mes para que niños, jóvenes y adultos se reencuentren con la viñeta que definió la contracultura latinoamericana. La entrada es libre. Las reflexiones, inevitables.

Una muestra que viene con historia propia
La exposición no nació en Panamá. Es una muestra itinerante creada por el Museo Barrilete de Córdoba, Argentina, que ya ha recorrido diversas ciudades de América Latina antes de llegar a la capital panameña. Su llegada coincide con un momento simbólico: los 61 años de Mafalda, celebración que le da a esta visita un peso adicional más allá del evento cultural. El diseño del recorrido cambia la contemplación pasiva por la experiencia participativa. Sus diferentes espacios incluyen:
- La sala del taller de los recursos y los mundos
- Mafalda TVO, un espacio audiovisual
- El taller de los Inventos
- La sala de los gustos y disgustos
- El apartamento de los vecinos de Mafalda

Cada uno de estos espacios invita a interactuar con el universo de Quino desde ángulos distintos, apelando tanto a la nostalgia de quienes crecieron con la tira como a la curiosidad de quienes la descubren por primera vez.
Quino, Mafalda y el accidente que cambió el humor latinoamericano
Para apreciar lo que esta exposición representa, vale la pena recordar cómo empezó todo, porque el origen de Mafalda es, en sí mismo, una historia sobre lo que sucede cuando el arte encuentra su propio camino a pesar de los planes originales.
En 1963, Juan Salvador Lavado —universalmente conocido como Quino— fue contratado por la empresa de electrodomésticos Mansfield para producir una tira cómica que ayudaría a vender lavadoras. La tira fue rechazada. Mansfield no la quiso. Pero la publicación Leoplan la rescató para su suplemento humorístico, y desde esa pequeña ventana editorial, Mafalda encontró al mundo.

De las lavadoras al periódico El Mundo
La popularidad creció con una velocidad que nadie anticipó. En poco tiempo, la tira pasó a publicarse diariamente en el periódico El Mundo, ganando una audiencia masiva que reconocía en esa niña de clase media algo que los medios serios rara vez nombraban con tanta claridad: la hipocresía del mundo adulto, la injusticia social normalizada, la guerra fría vista desde una cocina argentina.
La curadora de la exposición, Sabina Villagra, lo explica con precisión: “Su obra era ya tan extensa y tan socialmente arraigada que hasta el día de hoy Mafalda sigue actual y hablando de problemas sociales y políticos que se mantienen intactos.”
Esa es quizás la característica más notable de Mafalda como fenómeno cultural: no ha necesitado actualizarse porque los problemas que señalaba nunca se resolvieron del todo.
El exilio y el fin de la tira
Con el inicio de la dictadura en Argentina, Quino se exilió en España y decidió detener la producción de Mafalda. Pero para entonces, la tira ya había trascendido al autor. Había entrado a las librerías en formato de recopilatorios —la primera vez que una tira cómica argentina lo lograba— y había comenzado su traducción a otros idiomas. Hoy existe en 26 lenguas, y Mafalda fue elegida una de las 10 argentinas más influyentes del siglo XX, un honor que dice mucho sobre la extraña alquimia entre un personaje de papel y la historia real de un continente.
Por qué Panamá y por qué ahora
La muestra llega a Ciudad de Panamá gracias a una alianza institucional que refleja cómo se puede articular cultura con voluntad política y financiamiento regional. Los apoyos vienen de CAF —banco de desarrollo de América Latina y El Caribe—, las alcaldías de Panamá y San Miguelito, y la Embajada de Argentina en Panamá.
Lucía Meza, representante de CAF en Panamá, fue clara sobre la lógica que respalda esta inversión: “En CAF entendemos la cultura no como un sector aislado, sino como un elemento esencial para fortalecer la convivencia, el pensamiento crítico y la construcción de ciudadanía.”
Es un enfoque que vale subrayar. Financiar una exposición gratuita sobre Mafalda no es solo un gesto de diplomacia cultural; es apostar por la idea de que el acceso a expresiones artísticas de calidad tiene efectos concretos en cómo las sociedades piensan y se relacionan.
La inauguración y las voces que la marcaron
El acto de apertura del 26 de mayo reunió a figuras que rara vez comparten un mismo escenario: la ministra de Cultura Maruja Herrera, la representante de CAF, la embajadora argentina Sandra Pitta, la alcaldesa de San Miguelito Irma Hernández, la curadora Sabina Villagra, y un grupo de niños del programa “Latidos del Barrio” del Ministerio de Cultura.

Fueron precisamente esos niños los que le dieron al evento su dimensión más honesta. Porque Mafalda, que nació hace 61 años cuestionando el mundo adulto, sigue siendo más relevante cuando la ven los ojos de quienes están a punto de heredarlo.
La ministra Herrera lo articuló con elocuencia: “Esta niña curiosa, irreverente y profundamente humana ha sido durante décadas un espejo de nuestras sociedades, una voz que nos invita a reflexionar sobre la justicia, la paz, la equidad y la responsabilidad ciudadana.”
Gratis, un mes, para todos
Los detalles prácticos son tan importantes como el contenido. La exposición estará disponible de lunes a sábado, de 10:00 a.m. a 6:00 p.m., con entrada completamente gratuita, durante todo un mes a partir del 26 de mayo.

La Ciudad de las Artes, dependiente del Ministerio de Cultura, es el espacio elegido: un recinto que ya funciona como punto de encuentro cultural en la capital y que con esta muestra amplía su oferta hacia un público intergeneracional. No hace falta ser fanático de las tiras cómicas para disfrutarla. Hace falta, simplemente, tener curiosidad.
61 años preguntando lo mismo
Hay algo profundamente esperanzador en que una niña de papel creada para vender lavadoras en 1963 siga llenando salas en 2026. Mafalda sobrevivió a la dictadura que expulsó a su creador, sobrevivió al siglo XX y sus ideologías en guerra, y sobrevive hoy en una era de redes sociales y atención fragmentada porque hace algo que pocos personajes logran: formula las preguntas que los adultos evitan hacer.
¿Qué dice de nosotros que sus preguntas sobre justicia, paz e hipocresía social sigan siendo completamente pertinentes seis décadas después? ¿Hemos cambiado algo de lo que Quino señalaba, o simplemente hemos aprendido a convivir mejor con las contradicciones?
FUENTE / IMÁGENES: Nota de prensa.
Si estás en Ciudad de Panamá este mes, la respuesta —o al menos una buena pregunta— te espera en la Ciudad de las Artes. Entrada libre, mente abierta. ¿Vas a visitar la exposición? ¿Tienes un recuerdo especial con Mafalda?
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