A los 14 años fundó una ONG de salud mental que hoy está en 70 países

A los 14 años fundó una ONG de salud mental que hoy está en 70 países

Sarah Shelke fundó Mind4Youth a los 14 años para combatir el estigma de la salud mental en jóvenes de color. Hoy tiene 171 capítulos en 70 países y un premio nacional.
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Sarah Shelke tenía 13 años cuando un familiar cercano fue diagnosticado con depresión y, en lugar de mirar para otro lado, decidió entender. Se matriculó en clases de psicología en un community college. Un año después, creó una cuenta de Instagram educativa sobre salud mental.

Sarah Shelke

Hoy, a los 18 años, es la fundadora de Mind4Youth, una de las organizaciones sin fines de lucro 100% liderada por jóvenes más grandes del mundo en salud mental adolescente, con 171 capítulos en más de 70 países, y acaba de recibir el premio Student Voice of Mental Health de The JED Foundation.

El origen: una familia, una barrera y una decisión

Shelke es hija de inmigrantes del sur de Asia, y su historia personal ilumina directamente el problema que decidió atacar. Cuando su familiar fue diagnosticado con depresión, no solo había barreras económicas para acceder a tratamiento: también había un peso cultural que hacía difícil hablar de salud mental en casa.

“Eso fue realmente de donde vino mi idea de abogar por la accesibilidad a la salud mental. Enfrentamos muchas barreras financieras y también estigma cultural para buscar ayuda”, explicó Shelke.

Sarah Shelke

En familias de inmigrantes donde trabajar duro es la prioridad central, acceder a recursos como la terapia suele quedar en un lugar secundario, cuando queda. Esa observación personal se convirtió en el motor de todo lo que vino después.

Mind4Youth: de cuenta de Instagram a movimiento global

Lo que comenzó en 2022 como una cuenta educativa en Instagram para una adolescente de 14 años en Cupertino, California, se ha convertido en algo que pocos adultos logran construir en toda una carrera. Mind4Youth opera hoy con 171 capítulos en más de 70 países y una estructura completamente liderada por jóvenes, lo cual no es solo un dato organizativo: es la filosofía central del modelo.

“Creo que los jóvenes pueden sentir una gran diferencia cuando tienen que hablar con profesionales que son mucho mayores que ellos. Pueden no sentir que pueden identificarse con ellos. Y creo que, al ser una organización liderada por jóvenes, tenemos una conexión única con las personas a las que intentamos ayudar”, explicó Shelke.

Esa conexión generacional no es un argumento de marketing. Es la razón por la que funciona.

Lo que hace Mind4Youth en el terreno

Las iniciativas de la organización son concretas, variadas y profundamente humanas. Entre los programas activos se encuentran la distribución de kits de autocuidado y “heart-care” para jóvenes en refugios para personas sin hogar y en el sistema de acogida familiar, la oferta de sesiones de terapia gratuitas y la creación de “carteles de bondad” para construir entornos más compasivos en las escuelas.

Sarah Shelke

Uno de los programas más originales es ArtCare, que invita a voluntarios a diseñar tarjetas hechas a mano, joyería u otras artesanías desde sus casas para enviarlas a personas que necesitan apoyo emocional. Es el tipo de iniciativa que combina creatividad, comunidad y cuidado de una forma que ninguna aplicación puede replicar.

El reconocimiento que abre puertas: el premio JED Foundation

El pasado junio, Shelke fue reconocida por The JED Foundation, una organización nacional dedicada a proteger la salud mental de adolescentes, con el Student Voice of Mental Health Award, un galardón que se entrega anualmente a dos personas: un estudiante de secundaria y uno universitario que hayan abogado activamente por sus pares y sus sistemas escolares. Cada ganador recibe una beca de 3.000 dólares.

Sarah Shelke

El reconocimiento tiene un significado especial para Shelke, que lleva años recurriendo a los recursos de The JED Foundation para sus solicitudes de becas y para fundamentar su trabajo con datos. “Es un poco un momento de círculo completo”, reconoció.

Pero más allá del simbolismo, el premio tiene un valor práctico que ella identifica con claridad: “Creo que también ha abierto muchas puertas y oportunidades para mí, porque, especialmente siendo una líder joven, es difícil tener credibilidad establecida, pero, al ser reconocida por una organización muy reputada, creo que definitivamente me ayudará a llegar a más jóvenes y a asociarme con adultos y otras organizaciones”.

El impacto que empezó en casa

Uno de los detalles más reveladores de la historia de Shelke es lo que ocurrió con su propia familia a medida que Mind4Youth creció. Los mismos seres queridos que al principio representaban las barreras culturales que ella quería derribar fueron, con el tiempo, sumándose al trabajo: asistiendo a eventos presenciales, armando kits, siendo parte del movimiento.

“He visto que también les ha impactado directamente. Se han vuelto más abiertos a la conversación sobre salud mental”, compartió. Es quizás el indicador más poderoso de que su trabajo funciona: no solo en cifras de capítulos o países, sino en las personas más cercanas.

Su mensaje para los jóvenes que leen esto

Cuando se le preguntó si tenía algo más que añadir al final de la entrevista, Shelke respondió sin dudar: “Si tuviera que dejar un mensaje a los jóvenes, sería que no se sientan solos ni aislados. Y solo para reiterar: sus sentimientos son completamente válidos, y no me sentiría avergonzado si tuvieras que buscar ayuda o hablar con alguien”.

Señaló que maestros, entrenadores, consejeros o cualquier adulto de confianza pueden ser una buena opción si un adolescente no puede o no quiere hablar con sus padres sobre salud mental, aunque ella recomienda intentarlo con ellos si es posible. “Sé que puede ser una conversación incómoda al principio, pero creo que a veces también es importante simplemente contarles lo que está pasando y ver si pueden ayudarte”.

Lo que una adolescente con propósito puede construir

La historia de Sarah Shelke y Mind4Youth desafía dos de los prejuicios más comunes sobre el activismo juvenil: que los jóvenes no tienen la madurez para liderar y que el estigma cultural en torno a la salud mental es demasiado profundo para cambiar.

Ella desmiente los dos con hechos medibles y con la evidencia más cercana que tiene: su propia familia.

Sarah Shelke

En un mundo donde la salud mental adolescente enfrenta una crisis documentada, y donde las comunidades de color cargan con barreras adicionales de acceso y estigma, iniciativas como Mind4Youth no son solo inspiradoras. Son necesarias.

FUENTE / IMÁGENES: Nice News.

IMÁGENES ADICIONALES: Mind4youth.

¿Conoces a algún joven en tu comunidad que esté haciendo algo similar en el ámbito de la salud mental o el bienestar social? ¿Crees que las organizaciones lideradas por jóvenes tienen ventajas reales frente a las estructuras adultas para llegar a los adolescentes? ¿Qué papel puede jugar la tecnología y las redes sociales en derribar el estigma cultural alrededor de la salud mental?

Comparte este artículo y ayuda a que la historia de Sarah llegue a quien la necesita leer hoy. La salud mental no debería ser un privilegio, y hay una adolescente de 18 años que lleva cuatro años demostrándolo.

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