El acceso a una mamografía no debería depender de dónde nació una mujer ni de cuántos kilómetros la separan del centro de salud más cercano. Pero en gran parte de América Latina, esa distancia sigue siendo determinante. Para contribuir a cambiar esa realidad, Valentina Agudelo y el equipo de Salva Health desarrollaron el dispositivo portátil Julieta para la evaluación de salud mamaria que usa bioimpedancia eléctrica e inteligencia artificial para identificar posibles alteraciones y orientar a las mujeres hacia la atención médica que necesitan, sin radiación, sin infraestructura hospitalaria y sin conexión a internet.

Una tecnología colombiana que pone el foco exactamente donde hace falta.
El origen: dos historias reales y una desigualdad que no podía ignorarse
Julieta no nació en un laboratorio desconectado de la realidad. Surgió de un proyecto universitario impulsado por el interés de Agudelo en las desigualdades de acceso a la atención médica, y fue moldeado por experiencias concretas que le dieron nombre y propósito al problema.
Entre las historias que impulsaron su desarrollo están las de Juana, una mujer cercana a su familia, y las de las hermanas de Juana residentes en San Marcos, Sucre, quienes enfrentaban dificultades reales para acceder a exámenes de salud mamaria. No por falta de voluntad ni de recursos propios: por falta de infraestructura, de oferta de servicios y de posibilidad de desplazarse a un centro especializado. Esa realidad llevó al equipo a plantear una herramienta que pudiera trasladarse hasta las comunidades, en lugar de esperar que las comunidades llegaran hasta ella.

Cómo funciona Julieta: bioimpedancia e IA en 15 minutos
El principio detrás de Julieta es científicamente sólido y técnicamente accesible. El dispositivo utiliza seis electrodos colocados sobre las mamas para medir la respuesta eléctrica del tejido, un procedimiento conocido como bioimpedancia eléctrica. La información recogida es analizada por un sistema de inteligencia artificial que identifica posibles alteraciones y orienta la derivación a servicios médicos cuando es necesario.

La atención completa toma aproximadamente 15 minutos, mientras que la medición en sí dura unos dos minutos y medio. El procedimiento es no invasivo y no utiliza radiación ionizante, lo que elimina dos de las barreras más comunes para la implementación de evaluaciones mamarias en contextos de recursos limitados.
Pero quizás el detalle más relevante para su uso en comunidades alejadas es este: el equipo puede funcionar sin conexión a internet. En zonas donde la conectividad es intermitente o inexistente, esa característica no es un lujo técnico sino un requisito operativo fundamental.

Lo que Julieta hace y lo que no hace
Este punto merece precisión, porque la comunicación honesta sobre el alcance de una tecnología médica es tan importante como la tecnología en sí. Julieta no diagnostica cáncer de mama. No reemplaza la mamografía, la ecografía ni la valoración médica especializada.

Su función es apoyar el triaje: identificar posibles riesgos, ayudar a priorizar a las mujeres que necesitan continuar una evaluación y orientar esa continuidad dentro del sistema de salud. Los hallazgos siempre requieren seguimiento médico. Julieta es el primer paso de un proceso, no el proceso completo. Esa claridad conceptual es precisamente lo que hace al dispositivo éticamente sólido y clínicamente responsable.
El respaldo regulatorio: registro Invima en 2024
Una innovación tecnológica en salud necesita validación institucional para operar con confianza. Según explicó Agudelo en una entrevista publicada en 2025, Julieta obtuvo el registro del Invima —Instituto Nacional de Vigilancia de Medicamentos y Alimentos de Colombia— en diciembre de 2024, un hito que representa la validación regulatoria del dispositivo para su uso en el país. Salva Health también ha informado sobre la utilización de Julieta en distintas localidades colombianas, mediante alianzas con instituciones y organizaciones que facilitan jornadas de atención en comunidades con acceso limitado. El modelo no depende de que las mujeres vayan al dispositivo: el dispositivo va a donde están las mujeres.
Por qué esta innovación importa más allá de Colombia
El impacto potencial de Julieta trasciende las fronteras colombianas. En toda América Latina, el cáncer de mama es el tipo de cáncer más frecuente entre las mujeres y una de las principales causas de mortalidad femenina por cáncer. La detección temprana mejora drásticamente los pronósticos, pero esa detección temprana sigue siendo un privilegio desigualmente distribuido.

Las barreras son conocidas y documentadas: distancia geográfica, falta de equipos de mamografía en zonas rurales, costos de desplazamiento, ausencia de especialistas y, en muchos contextos, la combinación de todas las anteriores. Un dispositivo portátil, sin radiación, sin internet y con un procedimiento de 15 minutos no resuelve todas esas barreras, pero reduce de forma significativa las más determinantes.
Panamá, con sus comunidades indígenas en zonas de alta pendiente, sus áreas costeras alejadas de centros hospitalarios y sus regiones con conectividad limitada, es exactamente el tipo de contexto donde una tecnología como Julieta podría tener un impacto real e inmediato.


Acercar la tecnología médica a quienes más la necesitan
La historia de Julieta es la historia de una pregunta formulada desde la empatía y respondida desde la ingeniería: ¿qué pasa con las mujeres que viven donde no llega la mamografía? La respuesta de Valentina Agudelo y Salva Health es concreta, portátil, validada y ya está funcionando en comunidades colombianas reales.
Su alcance definitivo dependerá de la articulación con los servicios de salud que permitan completar las pruebas, establecer diagnósticos y ofrecer tratamiento cuando sea necesario. La tecnología es el primer paso; el sistema de salud tiene que estar preparado para dar los siguientes.
FUENTE / IMÁGENES: Salvahealth / El País.
IMÁGENES ADICIONALES: Univision / Red Prensa Verde.
¿Crees que dispositivos como Julieta podrían transformar el acceso a la salud mamaria en comunidades rurales e indígenas de Panamá y Centroamérica? ¿Qué otros tipos de diagnóstico preventivo crees que deberían llegar a las comunidades con más barreras de acceso? ¿Conoces iniciativas similares en la región que merezcan más visibilidad?
Comparte este artículo y lleva esta historia a quienes trabajan en salud pública, innovación o acceso comunitario: hay tecnologías que cambian vidas, y esta es una de ellas.

