La UTP lanza un proyecto de bioconversión de residuos orgánicos usando larvas de mosca soldado negra. Ciencia panameña apostando por economía circular real.
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Panamá tiene un proyecto científico que transforma basura orgánica en proteína, aceite y compost usando insectos, y está pasando ahora mismo en Coclé. El proyecto de bioconversión de residuos orgánicos con mosca soldado negra en Panamá acaba de ser lanzado oficialmente por la Universidad Tecnológica de Panamá, y aunque suena experimental, hay tecnología sólida, financiamiento real y un equipo multidisciplinario detrás que le da un peso muy concreto a la propuesta.
Esto no es un concepto. Es ciencia aplicada con planta piloto, pie de cría y análisis bromatológicos ya en marcha.
Qué es exactamente este proyecto y quién lo lidera
La investigación se titula “Utilización de ento-biorrefinerías para la bioconversión autosostenible de materia orgánica”y está liderada por el Dr. Pablo Montero, investigador del Centro de Innovación y Transferencia Tecnológica de la UTP (CITT-UTP).
El financiamiento viene de la Secretaría Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (SENACYT), con gestión administrativa del CEMCIT AIP. Es decir, tiene respaldo institucional en varios niveles: universidad, estado y centro de investigación independiente. El lanzamiento se realizó en Aguadulce, provincia de Coclé, una ubicación que no es casual: la región tiene actividad agroalimentaria significativa, que es precisamente la fuente de desechos orgánicos que este proyecto quiere aprovechar.
El problema que busca resolver
Como explicó el Dr. Montero, investigador principal: “Esta investigación aplicada busca contribuir a la reducción de residuos orgánicos, principalmente del sector agroalimentario. La creciente generación de desechos, tanto en Panamá como a nivel mundial, representa un desafío para la salud pública y el medioambiente, especialmente cuando estos residuos no reciben un manejo adecuado.”
La motivación detrás del proyecto es directa y urgente. En otras palabras: el punto de partida es un problema real, no una hipótesis de laboratorio.
¿Qué es una ento-biorrefinería y por qué importa?
El concepto central del proyecto merece una explicación clara porque no es un término cotidiano. Una ento-biorrefinería es un sistema que usa insectos para convertir materia orgánica en subproductos de valor.
En lugar de enviar los desechos al vertedero o tratarlos con procesos químicos costosos, se introducen insectos que los consumen y transforman de forma natural y eficiente.
En este proyecto, los protagonistas son las larvas de la mosca soldado negra (conocidas en inglés como BSFL, Black Soldier Fly Larvae). Son ampliamente reconocidas en la literatura científica por su alta capacidad de bioconversión: pueden procesar grandes volúmenes de materia orgánica en poco tiempo, con una huella ambiental mínima.
Lo que producen esas larvas
Aquí está uno de los aspectos más interesantes del proyecto. La bioconversión no genera un único producto; genera varios, con aplicaciones en distintos sectores:
Compost natural, listo para uso agrícola.
Proteína de alto valor nutritivo para alimentación animal, con potencial para reemplazar insumos importados.
Aceites con aplicaciones en los sectores cosmético y alimenticio.
Biopolímeros y biocombustibles, abriendo posibilidades en industria y energía.
El proyecto corresponde con un ciclo cerrado. Los residuos entran, los insectos trabajan y salen productos con valor comercial. Eso es economía circular en su versión más concreta.
Como destacó el Dr. Montero: “La bioconversión de materia orgánica mediante la acción de la mosca soldado negra permite generar productos con diversos potenciales de aplicación, entre ellos compost natural, proteína de alto valor nutritivo para alimentación animal, aceites con aplicaciones en el sector cosmético y alimenticio, así como biopolímeros y biocombustibles.”
La planta piloto: de la teoría al mundo real
Una cosa es describir el proceso; otra es construir la infraestructura para probarlo a escala. Y eso ya ocurrió. El equipo de investigación estableció una planta piloto de bioconversión de materia orgánica en el CITT-UTP, donde también iniciaron un pie de cría de origen endémico de mosca soldado negra. Usar una cepa local es un detalle técnico importante: adaptar el proceso a las condiciones ambientales de Panamá mejora las tasas de bioconversión y reduce variables incontrolables. Dentro de la planta piloto, el equipo está evaluando varios parámetros clave:
Las proporciones y condiciones óptimas de alimentación de los insectos.
Las tasas de bioconversión de la materia orgánica.
Las condiciones ambientales del proceso (temperatura, humedad, ventilación).
La caracterización bromatológica y microbiológica de los productos obtenidos, para certificar su calidad y seguridad.
Ese último punto es especialmente relevante si los subproductos van a entrar en cadenas alimentarias o cosméticas. La ciencia no solo tiene que funcionar; tiene que demostrarlo con datos.
Por qué esto fortalece la capacidad nacional
El investigador fue claro al respecto: “Con el establecimiento de esta planta piloto se fortalece la capacidad nacional para desarrollar soluciones sostenibles basadas en economía circular, valorizando residuos orgánicos y generando productos con potencial de aplicación en distintos sectores productivos.”
Panama importa una cantidad significativa de sus insumos agroindustriales. Un proyecto como este apunta a reducir esa dependencia desde adentro, con ciencia local.
Larvas de mosca soldado negra.
Un equipo que refleja colaboración real entre instituciones
Uno de los aspectos más destacables de este lanzamiento es la amplitud del equipo involucrado. No es un proyecto de una sola universidad operando en solitario.
El lanzamiento contó con la presencia de figuras como el Dr. Carlos Medina, director de Investigación de la UTP; la Dra. Jessica Guevara, directora ejecutiva del CEMCIT AIP; el Dr. Wedleys Tejedor, director del CITT-UTP; y la Mgtr. Natacha Gómez, jefa del Departamento de I+D de la SENACYT.
En el equipo de investigación colaboran docentes y especialistas de la UTP, el IDIAP, la UDELAS, la Universidad de Panamá, y representantes del sector privado como Albios Panamá y Azucarera La Estrella del Grupo CALESA.
También participan estudiantes de la Maestría en Ciencias y Tecnología de los Alimentos de la UTP. Esa mezcla de academia, sector público y empresa privada no es decorativa. Es lo que le da al proyecto proyección real hacia la aplicación comercial.
El contexto global: Panamá en una tendencia que crece
El uso de insectos para gestión de residuos no es un fenómeno aislado. En Europa, Asia y partes de América Latina, las ento-biorrefinerías están ganando terreno como alternativas serias a los métodos convencionales de tratamiento de residuos orgánicos.
La Unión Europea ya aprobó el uso de proteína de insecto en piensos para animales de granja. Países como los Países Bajos, Francia y Alemania tienen empresas especializadas que operan a escala industrial. En ese contexto, Panamá no está imitando; está posicionándose con ciencia propia.
Lo que diferencia a este proyecto es el énfasis en cepas endémicas y condiciones locales. Eso puede traducirse en conocimiento propietario y adaptado a la región, algo que tiene valor más allá del proyecto en sí.
Ciencia panameña que apuesta en serio por la economía circular
Este proyecto de la UTP y el CITT es el tipo de iniciativa que merece más visibilidad. No porque sea perfecta o porque ya tenga resultados finales, sino porque ataca un problema real con una solución técnicamente sólida, financiamiento institucional y un equipo diverso que combina academia y sector productivo.
Transformar desechos agroalimentarios en proteína, aceite y biocombustible usando larvas de mosca soldado negra no es solo una idea ingeniosa. Es una respuesta concreta a dos de los grandes retos del siglo: la gestión de residuos y la sostenibilidad de los sistemas productivos.
FUENTE / IMÁGENES: Nota de prensa.
¿Sabías que los insectos podían ser una solución industrial a la crisis de residuos orgánicos? ¿Crees que Panamá está aprovechando suficientemente este tipo de investigación aplicada?
Déjanos tu opinión en los comentarios y comparte esta nota con alguien que trabaje en agroindustria, medioambiente o ciencia. Este tipo de proyectos merece llegar a más personas.
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