En Bangalore, India, y frente a 33 especialistas provenientes de 22 países, la Dra. Lissette Trejos, médica veterinaria y coordinadora de la Clínica Veterinaria de Vida Silvestre de MiAmbiente, junto a la bióloga Laura Molina, representante de la Autoridad Nacional de los Recursos Acuáticos, expusieron avances tangibles en la protección y conservación de grandes felinos en Panamá.

La participación en este foro contribuyó a proyectar la causa de la conservación de la fauna silvestre panameña en el escenario internacional.
Un escenario de élite para compartir lo que funciona
El curso dr desarrolló bajo la colaboración del International Big Cat Alliance (IBCA), una iniciativa global que reúne a directivos y tomadores de decisiones vinculados a la gestión de fauna silvestre.
El diseño del programa ejecutivo del IBCA fomenta el intercambio de políticas y estrategias de conservación entre sus participantes. Karnataka, el estado indio que albergó el evento, es hogar de algunas de las reservas de tigres más importantes del mundo, como el Parque Nacional Nagarahole y la Bandipur Tiger Reserve, que los participantes pudieron visitar como parte de la agenda. Ver de cerca cómo India gestiona la coexistencia entre tigres y comunidades humanas es una clase magistral.

Aporte de Panamá
La Dra. Trejos presentó los resultados del monitoreo de jaguar desarrollados en el marco del proyecto GEF 7, junto con los avances en monitoreo de salud y vigilancia epidemiológica en felinos silvestres. El proyecto GEF 7 (Global Environment Facility, séptima fase de financiamiento) representa uno de los marcos de cooperación ambiental más robustos a nivel global con resultados concretos para su divulgación.
Las cifras revelan que, hasta la fecha, la Clínica Veterinaria de Vida Silvestre ha atendido a 22 felinos silvestres, entre ellos 10 ocelotes, 6 jaguarundís, 2 jaguares, 2 pumas y 2 tigrillos.

Cada uno de esos registros no es solo un animal atendido; es información técnica que alimenta la toma de decisiones para la gestión de estas especies en el país. En conservación, los datos son el activo más valioso que existe.
Por qué importa estar en estos espacios
Trejos fue clara en este punto, y vale la pena subrayarlo: participar en encuentros internacionales como este no es un lujo, es una necesidad estratégica. Estos espacios permiten mejorar el abordaje integral de la conservación, “intercambiar experiencias sobre manejo clínico, monitoreo y respuesta ante amenazas”, y conocer qué están haciendo otros países con desafíos similares.

Otro factor a considerar es la visibilidad. La participación nacional en el foro del IBCA junto a 22 países manda una señal clara de la seriedad y compromiso con el que se trabaja en el país. Eso abre puertas para futuras colaboraciones, financiamientos y redes de cooperación técnica que pueden traducirse en más recursos para proteger a estos animales. Tanto Trejos como Molina destacaron la importancia de la labor multisectorial colaborativa.
La conservación de la vida silvestre no es asunto de un solo ministerio ni de una sola disciplina; requiere que veterinarios, biólogos, tomadores de decisiones y comunidades locales trabajen en la misma dirección.
Las amenazas que Panamá enfrenta (y cómo las está combatiendo)
El jaguar, el ocelote, el puma y otros felinos silvestres enfrentan un combo de presiones como la pérdida y degradación del hábitat, cambio climático y tráfico ilegal de fauna. Estas no son amenazas abstractas; son procesos activos que reducen poblaciones y fragmentan corredores biológicos críticos.
Reducir el conflicto humano-fauna: el reto más complejo
Uno de los frentes más difíciles es el conflicto humano-vida silvestre. Cuando un puma o un jaguar ataca ganado, la respuesta instintiva de las comunidades rurales puede ser letal para el animal. Por eso, el trabajo de Panamá incluye medidas activas de manejo orientadas a promover la coexistencia y reducir el riesgo de depredación.

Lo ideal en estos casos es diseñar estrategias que protejan a ambos. Eso requiere trabajo de campo, diálogo con comunidades y mucha paciencia; exactamente el tipo de experiencia que se nutre en encuentros como el de Bangalore.
Monitoreo continuo: la columna vertebral de la conservación
El monitoreo de la salud de las poblacines de felinos silvestres —sus enfermedades circulantes, su condición corporal, su exposición a contaminantes— permite anticiparse a eventos de mortalidad masiva y tomar decisiones oportunas. La Clínica Veterinaria de Vida Silvestre de Panamá está construyendo esa base de datos, animal por animal.

Panamá como referente regional: el camino que se traza
La participación nacional en India forma parte de un patrón sostenido: Panamá viene consolidando su posición como referente regional en manejo de fauna silvestre, apoyado en instituciones que trabajan con rigor científico y en profesionales que salen al mundo a aprender y a enseñar por igual.
El corredor biológico mesoamericano, del que Panamá es pieza clave, depende en buena medida de que los países que lo conforman tengan capacidades técnicas reales para gestionar sus poblaciones de grandes felinos. Cada jaguar monitoreado, cada ocelote atendido en la clínica, cada dato ingresado al sistema contribuye a mantener vivo ese corredor.

El trabajo silencioso que merece más ruido
La conservación de la vida silvestre rara vez ocupa titulares. Pero detrás de cada jaguar que sigue recorriendo los bosques panameños hay horas de campo, análisis de laboratorio, reuniones técnicas y, sí, viajes a India para aprender de quienes cuidan tigres. Es un trabajo que conecta lo local con lo global de una manera que pocas disciplinas logran.
FUENTE / IMÁGENES: MiAMBIENTE.
¿Sabías que Panamá tiene una clínica veterinaria especializada en fauna silvestre con estos resultados? ¿Crees que este tipo de intercambios internacionales debería tener más visibilidad en los medios nacionales? Nos encantaría leer tu opinión en los comentarios, y si este artículo te pareció valioso, compártelo en tus redes. La conservación también se impulsa con información.

