Mujeres gunas: guardianas de una identidad que no se rinde

Mujeres gunas: guardianas de una identidad que no se rinde

El IV Encuentro de Bundorgan reunió a delegadas de 49 comunidades gunas para celebrar su identidad, saberes ancestrales y resiliencia. Una historia que inspira.
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En la comunidad de Nalunega, rodeadas de mar y de historia viva, las mujeres del pueblo Gunadule se reunieron esta semana para hacer lo que sus ancestras han hecho durante generaciones: recordar quiénes son, celebrar lo que saben y transmitir lo que no puede perderse. El IV Encuentro del Congreso de Bundorgan —el espacio de las mujeres de Gunayala— es mucho más que una reunión cultural.

mujeres de Gunayala

Es un acto de resistencia, de memoria y de futuro que merece toda la atención que el país pueda darle.

Un encuentro con raíces y con urgencia

El IV Encuentro del Congreso de Bundorgan se desarrolló en Nalunega bajo un lema que no deja espacio para la ambigüedad: “Mujeres indígenas: Resiliencia frente a violencias y desigualdades”. En esas pocas palabras caben siglos de historia, décadas de lucha y una realidad presente que las mujeres gunas conocen mejor que nadie.

mujeres de Gunayala

La jornada dedicada al eje “Resiliencia y espiritualidad” reunió a delegadas de las 49 comunidades de Gunayala en una agenda diseñada para poner en valor lo que con demasiada frecuencia el mundo exterior no sabe apreciar: las tradiciones, los conocimientos y las expresiones culturales de un pueblo que ha sobrevivido precisamente porque sus mujeres han sabido guardar y transmitir lo esencial.

Lo que se trabaja en los talleres: identidad en acción

Los talleres del encuentro no fueron conversaciones abstractas sobre cultura. Fueron espacios prácticos de transmisión de conocimiento vivo. La agenda incluyó talleres sobre alimentos tradicionales y soberanía alimentaria, un tema que va mucho más allá de la cocina: en un contexto de cambio climático, presión territorial y transformación de los patrones de consumo, la soberanía alimentaria de los pueblos indígenas es una forma concreta de autonomía y dignidad.

También se trabajó en liderazgo juvenil, reconociendo que la transmisión cultural no ocurre sola: requiere espacios deliberados donde las generaciones más jóvenes se conecten con sus raíces y encuentren en ellas no un peso del pasado sino una fuente de fortaleza para el presente. Y está la elaboración e iconografía de las molas, esas piezas textiles que son quizás la expresión más reconocida de la cultura guna en el mundo, y que encierran en sus patrones geométricos un sistema completo de representación del universo, la naturaleza y la espiritualidad del pueblo Gunadule.

Guardianas de la memoria

Uno de los momentos más significativos del encuentro fue el reconocimiento explícito del papel que las mujeres gunas juegan como guardianas y transmisoras de la memoria, los conocimientos y las tradiciones de su pueblo, especialmente ante los desafíos que enfrentan las generaciones actuales. En las sociedades indígenas, las mujeres son con frecuencia el nodo central de la transmisión cultural: las que enseñan la lengua, las que cocinan los alimentos tradicionales, las que confeccionan las molas, las que conocen las plantas medicinales, las que narran las historias que dan sentido a la comunidad. Sin ellas, esa cadena se rompe.

mujeres de Gunayala

El Ministerio de Cultura presente: más que una visita de cortesía

La participación de la viceministra de Cultura, Arianne Benedetti, en el encuentro no fue un gesto protocolar. Fue una señal de reconocimiento institucional que las organizaciones de mujeres indígenas merecen recibir con más frecuencia. Durante el espacio compartido, las organizadoras presentaron a MiCultura una propuesta de apoyo para la realización del VII Congreso General de Bundorgan, previsto para 2027.

mujeres de Gunayala

Una solicitud concreta, con nombre y fecha, que habla de una organización que planifica, que tiene visión de largo plazo y que sabe exactamente qué necesita para continuar su trabajo.

Benedetti respondió con claridad: “Desde MiCultura reconocemos la importancia de acompañar y respaldar estos espacios de encuentro y diálogo, que permiten mantener viva la identidad del pueblo Gunadule. Por ello, valoramos esta propuesta y el compromiso de continuar trabajando para que estas iniciativas tengan continuidad y mayor alcance”.

Que ese compromiso se traduzca en apoyo concreto para 2027 será la verdadera prueba de la voluntad institucional detrás de las palabras.

Gunayala en el contexto más amplio de los derechos indígenas

Lo que ocurre en Nalunega esta semana no puede leerse de forma aislada. El pueblo Gunadule enfrenta, como la mayoría de los pueblos indígenas de América Latina, una combinación de presiones que amenaza su continuidad cultural: el cambio climático que afecta directamente a sus comunidades costeras e insulares, la migración de jóvenes hacia centros urbanos, la penetración de modelos de consumo que erosionan los sistemas de vida tradicionales y la persistente invisibilización de sus derechos en las agendas políticas nacionales.

En ese contexto, un encuentro como el de Bundorgan no es solo un evento cultural. Es una respuesta organizada a esas presiones. Es la demostración de que la resiliencia no es una actitud pasiva de aguantar, sino una práctica activa de preservar, fortalecer y proyectar hacia el futuro lo que se ha construido durante generaciones.

El lema del encuentro lo dice sin rodeos: resiliencia frente a violencias y desigualdades. Las mujeres gunas saben exactamente contra qué están luchando. Y saben también con qué herramientas.

Una tarde cultural que cierra con canto y ceremonia

La jornada culminó con un intercambio cultural y tarde de expresiones artísticas, seguido del canto tradicional y la ceremonia de clausura, momentos en que la cultura no se explica sino que se vive, se comparte y se celebra colectivamente.

mujeres de Gunayala

En las actividades participaron además las diputadas Paulette Thomas, Flor Brenes y Alexandra Brenes, cuya presencia suma una dimensión de representación política que refuerza el mensaje: los espacios de las mujeres indígenas merecen ser vistos y acompañados también desde las instituciones del Estado.

Reflexión final: ¿cuánto conocemos realmente de los pueblos originarios de Panamá?

El IV Encuentro de Bundorgan es una ventana abierta hacia una realidad que la mayoría de los panameños conoce poco y valora menos de lo que debería. La riqueza cultural del pueblo Gunadule —sus molas, su lengua, su espiritualidad, su sistema de organización comunitaria— es parte del patrimonio de toda la nación, aunque no siempre se reconozca así.

FUENTE / IMÁGENES: MiCULTURA.

¿Crees que el Estado panameño hace suficiente para apoyar la preservación de las culturas indígenas? ¿Qué papel pueden jugar los ciudadanos no indígenas en el reconocimiento y la valoración de ese patrimonio compartido?

Cuéntanos en los comentarios y comparte esta nota: las historias de los pueblos originarios de Panamá merecen circular mucho más allá de sus propias comunidades.

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