Hay descubrimientos que cambian la ciencia y hay descubrimientos que cambian una tarde de vacaciones para siempre. El de Evie Hill pertenece a ambas categorías. Esta niña de 10 años de Leicester, Inglaterra, encontró un ajolote mexicano en peligro crítico de extinción bajo un puente en el río Ogmore, en Gales del Sur — convirtiéndose en la primera persona en documentar el hallazgo de un ajolote en estado silvestre en todo el Reino Unido.
Y lo hizo exactamente como uno esperaría que ocurriera algo así: chapoteando en el río durante unas vacaciones en caravana, con los ojos bien abiertos y una curiosidad que su madre todavía no termina de procesar. Esta niña de 10 años que salvó a un ajolote en peligro crítico de las aguas de Ogmore también escribió, sin saberlo, una página en la historia de la conservación.
El hallazgo: una tarde, un puente y unas branquias inconfundibles
El 10 de abril, la familia Hill recorría Gales en su caravana cuando hicieron una parada junto al río Ogmore en Bridgend. Evie, como suele hacer, se fue directo al agua. Levantó una alfombra descartada entre las rocas y encontró algo que no esperaba: una salamandra de unos 23 centímetros con unas branquias externas tan características que no dejaban lugar a dudas.
“Corrí hacia mi mamá gritando ‘¡encontré un ajolote, encontré un ajolote!'”, contó Evie. La respuesta de Melanie Hill, de 50 años, fue la que cualquier madre razonable daría: “Le dije con toda tranquilidad: ‘No, no has encontrado un ajolote.'”
Pero Evie estaba segura. “Supe de inmediato lo que era porque vi sus branquias. Los he visto en YouTube, en videos de Minecraft y en otros videos sobre cómo cuidarlos.”
La desobediencia que salvó una vida
Lo que ocurrió después es la parte que los expertos en conservación están agradeciendo. La madre le pidió a Evie que no volviera al agua. Evie vio al ajolote otra vez. Y tomó la única decisión posible para alguien de 10 años con una misión clara: saltó al río y lo atrapó con las manos.
“Volví con mi mamá y le dije: ‘Lo siento, rompí las reglas, pero mira, atrapé el ajolote.'”
Chris Newman, director del Centro Nacional para el Bienestar de Reptiles del Reino Unido, cuenta que Evie le hizo “un verdadero favor” al animal porque dejarlo en el río hubiera significado seguramente su muerte.
¿Qué es exactamente un ajolote y por qué importa tanto?
Para quienes solo conocen al ajolote de los memes y los videos de YouTube, vale la pena detenerse en lo que hace a esta especie verdaderamente extraordinaria desde el punto de vista biológico.
El ajolote (Ambystoma mexicanum) es una salamandra endémica de un único lago en Ciudad de México — el lago Xochimilco — que tiene la particularidad de nunca completar la metamorfosis que caracteriza a otros anfibios.
Mientras que una salamandra típica pasa de larva acuática a adulto terrestre, el ajolote permanece en su forma larvaria toda la vida, conservando sus branquias externas, su cola y su aspecto de “renacuajo gigante” de forma permanente. Eso explica, en parte, su apariencia que el mundo ha calificado unánimemente de adorable.
Las capacidades regenerativas que maravillan a la ciencia
Pero más allá de su aspecto, el ajolote es uno de los animales más estudiados por la ciencia por una razón que tiene implicaciones enormes para la medicina: su capacidad regenerativa es casi sin precedentes en los vertebrados. Puede regenerar tejidos, extremidades completas, partes del corazón e incluso porciones del sistema nervioso central. Investigadores de todo el mundo estudian sus mecanismos de regeneración con la esperanza de que puedan informar tratamientos futuros para lesiones en humanos.
Y esa especie prodigiosa está al borde de la extinción. Se estiman entre 50 y 1.000 individuos en su hábitat natural — una cifra que los biólogos consideran críticamente baja. La destrucción del lago Xochimilco por la expansión urbana de Ciudad de México es la causa principal.
¿Cómo llegó un ajolote a un río de Gales?
La respuesta más probable es la que cualquier experto en fauna señalaría de inmediato: alguien lo tuvo como mascota y lo liberó.
Los ajolotes son enormemente populares en acuarios domésticos, una fama impulsada precisamente por su apariencia única y por su presencia en videojuegos como Minecraft, donde aparecen como criaturas coleccionables. Esa popularidad ha creado un mercado global de ajolotes como mascotas que, paradójicamente, convive con su extinción en estado salvaje.
Cuando un propietario ya no puede o quiere cuidar a su ajolote, la tentación de liberarlo en un río o lago cercano es comprensible pero potencialmente problemática — tanto para el animal, que no está adaptado al ecosistema local, como para el ecosistema mismo.
Dippy D: el ajolote que encontró una familia
La historia no termina en el río. La familia Hill llevó al ajolote primero en una salsera — lo que tenían disponible en ese momento — y luego fueron a comprar un contenedor adecuado. El animal pasó la noche con ellos en la caravana.
Al día siguiente, contactaron a un criador local porque el ajolote presentaba daños en la cola y el estómago. Con asesoramiento profesional en mano, la familia acortó sus vacaciones y llevó al animal a su hogar en Leicester para cuidarlo adecuadamente. Evie lo bautizó Dippy D — “Dippy por el puente donde lo encontramos y D de dragón, porque es nuestro Dragón Galés”, explicó Melanie Hill. La familia planea transferirlo a un acuario más grande una vez que lo tengan listo, y Evie ya lo está mostrando orgullosa a sus compañeros de clase.
“Mis amigos en la escuela piensan que es muy genial”, contó la niña.
El reconocimiento de los expertos
Newman valoró el mérito de lo que hizo Evie: “Creo que tuvo un ojo muy agudo. Me parece notable que lo haya encontrado. Atraparlos no es poca cosa — son bastante resbaladizos, así que creo que lo hizo muy bien.”
Para los registros científicos, este es el primer hallazgo documentado de un ajolote en estado silvestre en el Reino Unido. Un dato que Evie probablemente no dimensiona completamente todavía, pero que los biólogos ya tienen anotado.
Una reflexión para cerrar
La historia de Evie y Dippy D nos recuerda algo que los adultos tendemos a olvidar: la curiosidad sin filtros de una niña de 10 años puede lograr lo que años de monitoreo científico no consiguen. Y también nos invita a pensar en nuestra responsabilidad cuando elegimos animales exóticos como mascotas — y en lo que ocurre cuando decidimos que ya no los queremos.
FUENTE / IMÁGENES: Nice News.
¿Conocías al ajolote antes de leer esta historia? ¿Y crees que su popularidad en redes sociales y videojuegos ayuda o complica los esfuerzos de conservación de la especie?
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