CAF prevé cerrar cerca de 35 acuerdos con socios estratégicos durante el Foro Económico Internacional América Latina y el Caribe que culmina esta semana.
El Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF) estima expandirse un 70% de cara a 2031, con alrededor de 100,000 millones de dólares en nuevas aprobaciones, poniendo un mayor acento en la atracción de capital privado, que aportará al menos el 20% del total. Así lo señaló su presidente ejecutivo, Sergio Díaz-Granados, durante el Foro Económico Internacional América Latina y el Caribe que se realiza esta semana en Panamá.
Este anuncio se da en medio de persistentes limitaciones fiscales en la región, escenario que exige a los bancos multilaterales de desarrollo potenciar el impacto de sus recursos y asumir un papel más activo como articuladores financieros y motores de inversión.
Un nuevo modelo bancario
Díaz-Granados subrayó que CAF, conformado por 24 países accionistas, se ha consolidado como el mayor emisor no soberano de América Latina y el Caribe y cuenta con una de las calificaciones crediticias más sólidas entre los bancos multilaterales de la región, lo que respalda su capacidad de expansión sin deteriorar su nivel de riesgo.
Añadió que este plan de crecimiento apuesta por una institución más dinámica, flexible y alineada con las demandas de los países, con una cartera cada vez más enfocada en infraestructura, transición energética, integración regional y fortalecimiento del desarrollo productivo.
El presidente ejecutivo de CAF resaltó el papel del Gobierno de Panamá como anfitrión del foro y la importancia estratégica del país como centro financiero y logístico de alcance regional. Asimismo, destacó la presencia del presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, entre los principales ponentes, en un contexto en el que las mayores economías latinoamericanas buscan replantear su posición en el comercio y el sistema financiero internacionales.
Integración regional vs volatilidad
Díaz-Granados señaló que el orden internacional se encuentra en plena transición, pasando de un modelo sustentado en reglas a otro marcado por intereses geopolíticos y la competencia por activos estratégicos, en particular los relacionados con la transformación digital y la transición energética.
América Latina y el Caribe, con una población de 650 millones de personas y cerca del 15% de la superficie terrestre del planeta, se perfilan como un actor fundamental en el suministro de alimentos, energía y minerales clave. Sin embargo, advirtió que capitalizar estas fortalezas estructurales requiere superar desafíos internos persistentes —como la informalidad, la baja productividad, la desigualdad, la inseguridad jurídica y el debilitamiento institucional— que encarecen el financiamiento y frenan el crecimiento económico.
Desde una óptica estrictamente económica, Díaz-Granados afirmó que la fragmentación de la región funciona como un gravamen indirecto al crecimiento, al disminuir las economías de escala, encarecer el acceso al financiamiento y debilitar la competitividad. En esa línea, indicó que la integración regional trasciende lo político y se convierte en una condición financiera indispensable para ampliar el flujo de capital y optimizar la asignación de recursos.
En el marco de su plan de expansión, CAF estima concretar alrededor de 35 acuerdos con socios estratégicos de unos 70 países durante la semana del foro, con el objetivo de fortalecer su red de financiamiento, cooperación técnica y esquemas de coinversión.
En última instancia, explica Díaz-Granados, el objetivo es consolidar a CAF como la principal plataforma de financiamiento para el desarrollo de América Latina y el Caribe, capaz de combinar solidez financiera, calificación crediticia y capacidad de estructuración en un entorno global cada vez más competitivo y volátil.
FUENTE / IMÁGENES: Capital Financiero.

