En un experimento con robots, se comprobó que la ecolocalización permite al murciélago de orejas negras cazar insectos inmóviles, incluso en la oscuridad total.
En medio de la oscuridad de la selva, el radar natural del murciélago de orejas negras (Micronycteris microtis) es capaz de detectar insectos incluso si están inmóviles. Esta habilidad permite al mamífero volador usar las hojas en el entorno como si fueran espejos de sonido. No necesita ver ni oír a su presa; le basta con reconocer el eco preciso.
Para entender este extraordinario “sistema de detección natural”, investigadores del Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales, en colaboración con la Universidad de Cincinnati y la Universidad de Amberes, llevaron a cabo un estudio publicado en Journal of Experimental Biology.
El principio detrás del radar natural sorprende por su efectiva simplicidad pues, cuando el murciélago lanza ultrasonidos contra una hoja vacía, el sonido se dispersa y desaparece; en cambio, si un insecto está posado allí, su forma tridimensional genera un eco firme que vuelve directamente al animal, como el brillo que aparece al reflejarse en un espejo desde el ángulo preciso. Lo notable es que el murciélago de orejas negras no necesita calcular la orientación ni la ubicación de cada hoja —algo energéticamente costoso—, sino que se orienta mediante una señal mucho más eficiente: la estabilidad del eco.
Un robot para el experimento de campo
Para poner a prueba la hipótesis, los investigadores diseñaron un robot capaz de emitir ultrasonidos y rastrear ecos sin información previa sobre el tamaño o la orientación de las hojas; algunas incluían una libélula artificial y otras estaban completamente vacías.
Los resultados fueron contundentes: el sistema identificó presas en el 98 % de los casos y solo falló en un 18 % al confundir hojas sin insectos, confirmando así que las hojas con presas producen ecos estables desde casi cualquier ángulo, mientras que las hojas vacías pierden su señal a medida que el observador se aproxima.
La relación entre la ecolocalización y las hojas espejo es un ejemplo de las inteligentes redes interconectadas que caracterizan el diseño complejo y maravilloso de la naturaleza. En este caso, el murciélago, las ondas sonoras y las hojas espejo operan como un único sistema de detección.
Este inteligente enfoque podría servir de modelo para desarrollar nuevas tecnologías SONAR aplicadas a la agricultura, desde la identificación de frutos en los árboles hasta la detección de plagas sin afectar los cultivos. Sin luz, sin linternas y sin cálculos complicados, el murciélago de orejas negras nos enseña que una escucha precisa puede convertirse en una manera sofisticada de “ver”.
FUENTE: En el Medio Panamá.
IMÁGENES: Christian Ziegler / Steven Paton / Inga Geipel / Dieter Vanderelst.