Si los hombres no entran en la conversación, la violencia nunca saldrá de las cifras. Este 25N no es un homenaje: es un espejo cruel de una lucha que estamos perdiendo.
Con motivo del Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra la Mujer (25N), el consultor panameño y experto en género y sociedad Juan Carlos Córdoba insta a incorporar con urgencia una nueva mirada en el debate nacional: la corresponsabilidad masculina como eje fundamental para prevenir y reducir las violencias que afectan a miles de mujeres cada año.
El 25N conmemora el asesinato de las hermanas Mirabal y representa la resistencia regional frente a la violencia de género. No obstante, Córdoba enfatiza que esta fecha también debe servir para dirigir la atención hacia quienes han permanecido tradicionalmente fuera de la discusión: los hombres.
“La violencia contra las mujeres no es un problema de ellas: es una responsabilidad de todos los actores sociales, y debe ser un marco para conciliar y cerrar brechas, no para denigrar a los hombres y revictimizar a las mujeres. El 25N nos recuerda que la paz comienza cuando los hombres dejamos de defender el poder y empezamos a defender la vida.”
Juan Carlos Córdoba.
Por qué hablar de masculinidades el 25N
Más de 14,500 mujeres en Panamá han pedido ayuda por situaciones de violencia este año, y más de 3,000 han tenido que solicitar medidas de protección, según cifras del INAMU. Para Córdoba, estas cifras son un recordatorio de que la prevención no puede seguir siendo un diálogo de mujeres, entre mujeres: “Si no revisamos los modelos de masculinidad que validan el control, la dominación, la negación de las emociones y el silencio cómplice, solo estamos atendiendo la punta del iceberg. La violencia nace en la cultura, en los patrones de crianza, no en un hecho aislado.”
El especialista señala que la masculinidad hegemónica —un modelo rígido que obliga a mostrar fuerza, control y no expresar vulnerabilidad— no solo perpetúa la desigualdad, sino que también afecta negativamente la salud emocional de los propios hombres, incrementando el riesgo de adicciones, depresión y problemas en sus relaciones.
El papel de los hombres debe ser de corresponsabilidad, no de apoyo simbólico. Para Córdoba, el cambio inicia en tres niveles:
- En los círculos cotidianos: Ser “interruptores de la complicidad”: no validar comentarios o comportamientos sexistas, no guardar silencio ante la discriminación y la violencia.
- En la escucha creyente: Crear espacios seguros donde la palabra de una mujer sea recibida con validación, no con duda. En donde desde un verdadero rol de igualdad demos espacio a la participación de la mujer, seamos juntos impulsores de crecimiento personal, profesional y social.
- En la deconstrucción consciente: Revisar prácticas machistas, modelos aprendidos y formas de ejercer relaciones en el hogar, en el trabajo y en la comunidad, en la que se asignan privilegios a los hombres solo por ser hombres y se relega al papel de la mujer a roles de menor importancia, o de jornadas más extensas de responsabilidades y trabajo.
“No es protagonizar; es corresponsabilizarse. No se trata de ayudar: se trata de asumir nuestro rol como parte del problema… y de la solución.”
¿Qué pueden hacer las empresas y organizaciones?
La transformación de las masculinidades también debe permear las instituciones públicas y privadas. Córdoba destaca tres líneas clave:
- Protocolos reales y aplicados de prevención y protección.
No basta con tener documentos: se necesita crear espacios seguros, confidenciales y confiables, y monitorear su eficacia. - Cultura organizacional con enfoque de equidad.
Promover licencias de paternidad, incentivar y educar a los hombres sobre la corresponsabilidad en los cuidados y metas de paridad en la toma de decisiones. - Incidencia pública.
Usar la voz institucional para promover campañas internas y externas que eduquen en corresponsabilidad masculina y derechos humanos.
“Las empresas tienen poder económico, narrativo y social. Ese poder debe usarse para construir igualdad y no reproducir silencios.”
La apuesta en los jóvenes: educación emocional
Córdoba enfatiza que la prevención estructural debe iniciar desde la infancia y la adolescencia:
“A los jóvenes hay que enseñarles que vulnerabilidad no es debilidad, que cuidar es un valor y que otro modo de ser hombre es posible. La equidad se aprende, no se impone.”
Sobre el especialista
Juan Carlos Córdoba, panameño y especialista en sostenibilidad, género y sociedad, cuenta con más de 16 años de trayectoria como consultor en temas de Sostenibilidad, ASG, desarrollo social y políticas públicas. Ha asesorado a más de 60 empresas y organizaciones en Panamá y Centroamérica, es socio-director de Sinergia 507, S.A., empresario, y figura entre los 100 líderes empresariales con mejor reputación del país según MERCO. Su más reciente trabajo incluye el desarrollo del Manual de Preguntas Frecuentes: El 25N desde la Masculinidad, una propuesta pedagógica para impulsar la corresponsabilidad masculina en la prevención de la violencia de género.
FUENTE / IMÁGENES: Nota de Prensa.


