La conversación sobre el dinero y el planeta está cambiando ahora que la economía verde supera los 10 billones de dólares a nivel global, según un nuevo informe del London Stock Exchange Group. Y si se contabilizara como un sector independiente, ya sería la tercera industria más grande del mundo, por detrás de la tecnología y los bienes y servicios industriales.

Esto ya no es una historia solo de clima. Es una historia de dónde va el capital, y eso cambia todo.
¿Qué se entiende exactamente por “economía verde”?
Antes de entrar en las cifras, conviene aclarar qué se está midiendo. La economía verde agrupa a las empresas que generan una parte significativa de sus ingresos a partir de productos o servicios con beneficios ambientales. Eso incluye energías renovables, agua limpia, edificios eficientes, reciclaje, transporte más limpio y equipos que ayudan a las industrias a consumir menos energía.

El informe analizó más de 21.000 empresas cotizadas en todo el mundo y midió qué proporción de sus ingresos proviene de actividades verdes, en lugar de simplemente etiquetar a una empresa como “buena” o “mala”. Es una distinción importante: una misma compañía puede ser parcialmente verde y parcialmente dependiente de sistemas energéticos más antiguos. El mundo real es así de complejo, y el análisis lo reconoce.
Las cifras que explican por qué los inversores están mirando hacia aquí
La economía verde supera los 10 billones de dólares en capitalización de mercado, pero el titular más revelador no es ese número en sí mismo, sino la velocidad a la que está creciendo.
Rentabilidad que habla sola
Los ingresos verdes crecieron un 5,3% en 2025, el ritmo más rápido desde 2022. Las acciones verdes registraron un rendimiento 12,4% superior al mercado general en los últimos 12 meses. Y desde 2008, la economía verde ha superado a la renta variable global en un 133%. Gernot Wagner, economista climático de la Columbia Business School, lo resumió con precisión: la capitalización de mercado es “lo que hace girar al mundo”, porque muestra dónde creen los inversores que estarán los retornos futuros.
El mito de que lo verde es menos rentable
Durante años circuló la idea de que apostar por negocios más sostenibles implicaba sacrificar márgenes. Los datos del informe lo desmienten con claridad: las empresas con más de la mitad de sus ingresos procedentes de actividades verdes tuvieron márgenes de beneficio entre dos y cuatro puntos porcentuales más altos que sus pares no verdes en los mismos sectores. Lily Dai, una de las principales autoras del informe, señaló que el “robusto crecimiento de ingresos” del sector apunta a una fortaleza real del mercado. Las empresas no solo hablan de transición energética. Muchas ya están vendiendo productos y servicios vinculados a ella.

Por qué la seguridad energética cambió el cálculo
Durante años, la política climática fue el principal argumento para hablar de inversión verde. Ahora hay otro igual de poderoso: la seguridad energética.

Los choques en los mercados de petróleo y gas, la escalada de los precios de la electricidad y la demanda creciente impulsada por los centros de datos han convertido a las tecnologías limpias en algo que se parece menos a una convicción ideológica y más a un seguro económico. Piensa en el dueño de un negocio viendo cómo su factura eléctrica escala cada verano. Si la energía solar, el almacenamiento en baterías o una mejor eficiencia pueden reducir costos o amortiguar la volatilidad de los precios, la decisión deja de ser política y se vuelve práctica.
Por eso el informe vincula el crecimiento de la economía verde no solo a los objetivos climáticos, sino también a la volatilidad del sistema energético global. El mundo sigue consumiendo enormes cantidades de combustibles fósiles, pero las alternativas ya forman parte de la corriente financiera principal.
Las fusiones y adquisiciones verdes alcanzan nuevos récords
El dinero no solo se mueve en los mercados bursátiles. Las fusiones y adquisiciones verdes alcanzaron los 308.000 millones de dólares en 2025, representando el 12,6% del valor global de operaciones corporativas. En la última década, el valor acumulado de estas operaciones llegó a aproximadamente 4,1 billones de dólares.
El ejemplo más grande de la historia
En mayo de 2026 se anunció la adquisición de Dominion Energy por parte de NextEra Energy en una operación íntegramente en acciones valorada en torno a los 67.000 millones de dólares. Según el informe, sería la mayor operación de fusión y adquisición verde de la historia.
Hay un matiz que merece atención: la empresa combinada lideraría Estados Unidos tanto en electricidad renovable como en electricidad generada por plantas de gas. Verde, en el mundo real, no siempre es una línea recta y limpia.

Estados Unidos sigue siendo el mayor mercado verde del mundo
Puede sorprender, especialmente en el contexto político actual, pero Estados Unidos sigue siendo la mayor economía verde del mundo por capitalización de mercado, incluso con una administración que ha reorientado las prioridades federales hacia la producción doméstica de petróleo y gas.

La explicación está en el tamaño de los mercados de capital estadounidenses y en la escala de las compras corporativas de energía. Y aquí la inteligencia artificial entra en escena: Meta, Amazon, Google y Microsoft representaron casi la mitad de los acuerdos de compra de energía limpia en Estados Unidos en 2025, impulsados por la demanda eléctrica de sus centros de datos.
La contradicción es evidente: esos mismos centros de datos también pueden aumentar la demanda de electricidad generada con gas. El boom tecnológico está ayudando a la economía verde y al mismo tiempo exponiendo sus tensiones internas.
La realidad detrás del número: permisos, cables y política
Un informe separado del Environmental Defense Fund y Atlas Public Policy encontró que Estados Unidos contaba con 471,1 GW de capacidad de energía limpia operativa en el primer trimestre de 2026, con otros 79,7 GW previstos para entrar en funcionamiento durante el año, aunque los desarrolladores cancelaron más de 8 GW solo en el primer trimestre.
La energía solar y las baterías dominan el pipeline de capacidad limpia planificada. Juntas representan la mayor parte de la capacidad limpia en construcción o planificada, aunque las baterías deben entenderse como soporte para la red, no como fuente generadora de electricidad por sí mismas. Esa es la realidad detrás del gran número: la economía verde crece rápido, pero sigue dependiendo de permisos, líneas de transmisión, financiación y decisiones políticas.

Lo que este hito realmente significa
Los 10 billones de dólares no significan que la era de los combustibles fósiles haya terminado. Significan algo más concreto y quizás más importante en el corto plazo: que los negocios medioambientales se han vuelto demasiado grandes para que inversores, gobiernos y empresas los traten como un nicho.

Hace una década, la economía verde sonaba a promesa. Hoy funciona más como una fuerza de mercado. La demanda de electricidad sigue subiendo, las tecnologías limpias se siguen construyendo y los inversores buscan retornos en lugares que antes parecían arriesgados o experimentales.
La dirección, en términos generales, es clara. El ritmo y los obstáculos, como siempre, dependen de mucho más que buenas intenciones.
FUENTE / IMÁGENES: Ecoticias.
IMÁGENES ADICIONALES: Pexels.
¿Crees que la economía verde puede mantener este ritmo de crecimiento en un contexto geopolítico tan volátil? ¿Consideras que tu empresa o tu entorno ya forma parte de esta transición, aunque sea de forma indirecta?
Déjanos tu perspectiva en los comentarios y comparte este análisis con quien creas que debería estar prestando atención a este cambio. Porque esta conversación ya no es solo de activistas: es de cualquiera que tenga dinero en juego.

