El sudafricano que comenzó plantando arbustos y terminó restaurando un ecosistema entero

El sudafricano que comenzó plantando arbustos y terminó restaurando un ecosistema entero

En 1976, Graham Slater plantó arbustos de spekboom para evitar barro en su granero. 50 años después, su finca en Sudáfrica es referencia mundial en restauración de tierras.
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En 1976, el granjero sudáfricano Graham Slater tenía un problema práctico y concreto: cada vez que llovía fuerte en su finca de Krompoort, en el Cabo Oriental de Sudáfrica, el barro entraba en su granero. La ladera estaba degradada por el pastoreo de cabras, sin vegetación que retuviera el suelo, y el agua arrastraba sedimentos hasta la puerta. Su solución fue plantar esquejes de un arbusto nativo llamado spekboom.

granjero sudáfricano Graham Slater

Cincuenta años después, lo que comenzó como una decisión práctica de un granjero sudafricano para restaurar tierras degradadas con spekboom se convirtió en referencia científica mundial y en el punto de partida de uno de los mayores experimentos de restauración de ecosistemas del planeta.

Una planta con características fuera de lo común

El spekboom (Portulacaria afra) no es un árbol ni un bosque convencional. Es un arbusto suculento nativo de las regiones semiáridas de Sudáfrica, y tiene características que lo hacen extraordinariamente útil para la restauración de suelos degradados.

Almacena agua en sus hojas, puede establecerse a partir de ramas cortadas —lo que facilita enormemente su propagación—, sus ramas atrapan hojarasca, dan sombra y reducen el impacto directo de la lluvia sobre el suelo, mientras sus raíces favorecen que el agua penetre en la tierra en lugar de escurrir superficialmente.

El ecólogo Alastair Potts lo describió al Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente con una imagen precisa: «Se considera un ingeniero del ecosistema.» En la práctica, el spekboom prepara las condiciones para que vuelvan más especies. No reemplaza al ecosistema: abre la puerta para que regrese.

Lo que Slater construyó sin saber que lo estaba construyendo

Slater continuó colocando esquejes hasta finales de la década de 1990. Con el tiempo, el matorral denso llegó a ocupar unas 2,5 hectáreas en la ladera de Krompoort, transformando una superficie erosionada y desnuda en una cubierta vegetal densa donde los arbustos superan hoy la altura de una persona.

granjero sudáfricano Graham Slater
Spekboom.

Lo que convirtió a Krompoort en un caso de estudio valioso para la ciencia fue precisamente su escala temporal. Las parcelas de distintas edades —algunas de más de dos décadas cuando los investigadores comenzaron a estudiarlas— permitieron observar algo que un ensayo convencional de pocos años nunca puede mostrar: cómo evoluciona realmente la restauración a lo largo del tiempo.

El carbono que volvió al suelo

Un estudio de 2006 calculó que Krompoort había incorporado 11 kilos de carbono por metro cuadrado durante 27 años, equivalentes a unas 110 toneladas por hectárea y a una media de 4,2 toneladas anuales, contando vegetación, raíces y suelo.

granjero sudáfricano Graham Slater
Spekboom florecido.

Es un número significativo, pero los propios investigadores se encargaron de contextualizar: el mismo trabajo encontró un ritmo de captura considerablemente menor en otra reserva de la región, debido al ramoneo de herbívoros, al menor espesor del suelo y a la presencia de rocas. El lugar importa. Las condiciones locales determinan los resultados, y trasladar automáticamente las cifras de Krompoort a cualquier otro terreno sería un error.

La biodiversidad regresó, pero lentamente

Una investigación posterior comparó Krompoort con Rhinosterhoek, otro enclave restaurado de la región. Los científicos registraron 172 ejemplares jóvenes de 13 especies y comprobaron que el 92% se concentraba en zonas restauradas de 35 y 50 años y en matorrales intactos. En Rhinosterhoek, la parcela de 50 años alcanzó una reserva total de 250,8 toneladas de carbono por hectárea, muy cercana a las 245 toneladas estimadas en áreas intactas.

Sin embargo, las parcelas de Krompoort mantenían menos regeneración de especies de copa que el matorral conservado. La conclusión es importante y honesta: recuperar funciones ecológicas no significa reconstruir de inmediato el ecosistema original. La restauración es un proceso lento, y los resultados más completos llegan en décadas, no en años.

De una ladera a 21,5 millones de esquejes

La experiencia de Krompoort contribuyó a impulsar el Programa de Restauración del Matorral Subtropical. Entre 2004 y 2016 se plantaron unos 21,5 millones de esquejes en espacios protegidos, incluyendo 200,000 dentro de 330 parcelas cercadas distribuidas por un territorio de aproximadamente 75,000 kilómetros cuadrados.

granjero sudáfricano Graham Slater

En 2023, sus responsables describieron el conjunto en la revista Frontiers como el mayor experimento de restauración de ecosistemas del mundo. La ladera de un granjero del Cabo Oriental dejó de ser una anécdota rural para convertirse en el origen de una iniciativa científica de escala global.

La lección más importante: plantar no basta

Los resultados del programa de restauración merecen una lectura sin filtros optimistas. El seguimiento de 64 parcelas operativas encontró una supervivencia de entre el 0% y el 93%, con una media del 28%. La geología, la orientación y la pendiente no explicaron por sí solas esa diferencia.

Otro ensayo publicado en 2021 reveló que los esquejes gruesos sobrevivían casi el doble que los pequeños —cerca del 45% frente al 25%—. Proteger las plantas de los herbívoros, elegir material sano y vigilar los primeros años pesa tanto como seleccionar la especie correcta. No hay atajos en la restauración ecológica. Y reconocerlo es parte del rigor que hace que iniciativas como esta sean realmente útiles.

El reconocimiento internacional y el horizonte 2030

Hoy el movimiento reúne más de 60 iniciativas y pretende recuperar 800,000 hectáreas antes de 2030, según Naciones Unidas. En 2025 fue reconocido como iniciativa emblemática del Decenio de las Naciones Unidas sobre la Restauración de los Ecosistemas, una distinción que también pone el foco en el empleo rural, el acceso al agua y el hábitat de elefantes y rinocerontes negros en la región.

granjero sudáfricano Graham Slater

Paciencia, tiempo y una planta que prepara el camino

La historia de Graham Slater y el spekboom de Krompoort tiene una lección que va más allá de la botánica o la ecología: las intervenciones más duraderas a veces nacen de problemas muy concretos y soluciones muy sencillas, y sus consecuencias solo se revelan con el paso de las décadas.

El spekboom no es una planta milagrosa. Es una especie nativa que, con tiempo, protección y seguimiento, puede devolver a un suelo degradado la capacidad de sostener vida. Y eso, en el contexto de la crisis de biodiversidad y cambio climático que enfrentamos, es mucho más valioso que cualquier promesa rápida.

FUENTE / IMÁGENES: Ecoticias / Sustainability Mandela.

IMÁGENES ADICIONALES: MDPI.

¿Conoces iniciativas similares de restauración de ecosistemas con plantas nativas en América Latina? ¿Crees que este tipo de proyectos de largo plazo reciben la atención y el financiamiento que merecen frente a soluciones tecnológicas más llamativas?

Déjanos tu opinión en los comentarios y comparte esta nota. Porque a veces, la mejor tecnología ya estaba creciendo en el suelo antes de que la descubriéramos.

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