Hay noticias ambientales que nos recuerdan que la conservación sí funciona, y esta es una de las mejores del año. Malasia reporta para el año más de 20,000 nidos de tortugas marinas en Sabah, costa de la Isla de Borneo, casi tres veces la cifra registrada en la década de 1970.

El hallazgo lo cuenta la profesora asociada Dr. Juanita Joseph, de la Universiti Malaysia Sabah (UMS), quien atribuye este resultado a décadas de investigación y trabajo sostenido. Es la prueba de que, con paciencia, ciencia y comunidad, se puede revertir el declive de especies que parecían condenadas.
Un récord construido durante más de un siglo
Este logro no apareció de la noche a la mañana. Según Juanita, los esfuerzos de conservación en Sabah comenzaron en la década de 1920, durante la administración británica de Borneo del Norte, y la investigación científica se expandió con fuerza en los años 90. La investigadora lo explicó durante la celebración estatal del Día Mundial de la Biodiversidad en Sabah.
Turtle Islands Park: un modelo reconocido
El Turtle Islands Park, en Sandakan, es hoy un referente internacional. Juanita lo describió como uno de los programas de conservación de tortugas marinas más antiguos del planeta: “aún mayores a programas similares en Occidente”, es decir, incluso más longevo que programas similares en Estados Unidos. Ese historial ha convertido a Sabah en uno de los santuarios de tortugas más reconocidos del mundo.
Buenas noticias, alertas para otros
La recuperación no es pareja, y conviene decirlo con claridad:
- Tortuga verde: la especie más común en Sabah pasó de ‘En Peligro’ a ‘Preocupación Menor‘ tras décadas de protección.
- Tortuga carey: continúa ‘En Peligro Crítico‘.
- Tortuga golfina: se considera rara en Sabah.
Es un recordatorio valioso: celebrar los avances no significa bajar la guardia con las especies que siguen en riesgo.

La genética revela un océano conectado
Uno de los hallazgos más fascinantes viene del trabajo genético. Los estudios muestran que las tortugas que anidan en Sandakan se alimentan en Semporna y la bahía de Brunéi, y que algunas viajan hasta Tailandia, Indonesia y Filipinas. A la inversa, muchas tortugas que se alimentan en Semporna nacieron en lugares tan lejanos como Micronesia. Para Juanita, esto ilustra perfectamente el lema de “actuar localmente con impacto global”. Proteger una playa en Sabah beneficia a poblaciones de tortugas que se mueven por buena parte del Indo-Pacífico.

Zonas de alimentación clave
Las aguas costeras de Sabah no son solo sitios de anidación. Semporna alberga la mayor zona de alimentación de tortugas marinas del Sudeste Asiático, y otras áreas importantes incluyen el Parque Tun Mustapha y la bahía de Brunéi.
Ciencia, comunidades y alianzas
La investigación también ha fortalecido la colaboración entre comunidades locales, agencias gubernamentales, ONG y socios internacionales. La UMS ha aportado estudios al Plan de Acción para Tortugas del Departamento de Vida Silvestre de Sabah, incluyendo recomendaciones para mejorar el manejo de los criaderos.
Además, la universidad y sus aliados desarrollan programas de educación y concienciación para que las comunidades asuman un rol activo. El ejemplo de Kudat es inspirador: allí las comunidades locales gestionan por sí mismas la conservación de las tortugas y generan ingresos mediante ecoturismo, incluidos programas de liberación de crías para visitantes. Cuando proteger la naturaleza también paga las cuentas, la conservación se vuelve sostenible.
La paciencia también es una estrategia ambiental
Sabah nos enseña que los grandes resultados en conservación toman décadas, pero llegan. Más de 20,000 nidos al año son el fruto de generaciones de científicos, guardaparques y comunidades que no se rindieron.
FUENTE / IMÁGENES: Says.
¿Crees que modelos como el de Sabah podrían replicarse en las costas de Panamá y otros países de Latinoamérica? ¿Qué papel deberían tener las comunidades locales en la protección de la fauna marina?
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