Cada vez que llueve en Ciudad de Panamá, los ríos urbanos arrastran hacia la bahía toneladas de residuos acumulados en sus cuencas. Plástico, principalmente. Y ese plástico termina en uno de los ecosistemas marinos más biodiversos de la región. El proyecto Siete Cuencas nació para interrumpir ese ciclo, y lo hace con un modelo que vale la pena analizar: una alianza entre una fundación ambiental local, una organización internacional de referencia global y empresas privadas que aportan no solo dinero, sino conocimiento técnico especializado.

La lucha para combatir la contaminación plástica en la Bahía de Panamá a través del proyecto Siete Cuencas es también una historia sobre cómo se construyen soluciones de largo plazo cuando los actores correctos deciden trabajar juntos.
El problema: siete ríos, una bahía, millones de kilos de residuos
La Bahía de Panamá recibe el impacto de siete ríos urbanos que atraviesan la ciudad antes de desembocar en el mar. Durante la temporada de lluvias, esos ríos se convierten en transportadores masivos de residuos sólidos, principalmente plástico, que se acumulan en las cuencas y que el agua arrastra hacia el ecosistema marino.
El proyecto Siete Cuencas, liderado por la fundación Marea Verde con el apoyo de The Ocean Cleanup, busca intervenir exactamente en ese punto: los ríos, antes de que los residuos lleguen al mar.
La intervención comenzó en el río Juan Díaz, donde desde 2022 se han retirado más de 500,000 kilos de residuos. En 2026, la iniciativa se extendió a los ríos Matías Hernández y Río Abajo, avanzando hacia el objetivo de cubrir los siete principales afluentes que desembocan en la bahía.
Barreras, educación e incidencia
La estrategia del proyecto opera en tres niveles simultáneos que se refuerzan mutuamente. El primero es la intervención física: la instalación de barreras flotantes en las desembocaduras de los ríos para contener los residuos que son arrastrados hacia la bahía, especialmente durante la temporada de lluvias. Es la parte visible del proyecto, la que produce las cifras de toneladas retiradas.

El segundo nivel es la educación. Marea Verde desarrolla programas con maestros, estudiantes y comunidades, e instaló la Casa de Wanda, un centro de visitantes que ha recibido a más de 15,000 personas con un mensaje concreto: qué es el plástico, por qué importa y qué puede hacer cada persona para ser parte de la solución.
Laura González, directora ejecutiva de Marea Verde, lo explica así:
«En nuestro pilar de educación tenemos la Casa de Wanda, un centro de visitantes que ha recibido más de 15.000 personas y que busca compartir un mensaje de qué es el plástico, por qué es importante, pero también qué puede hacer cada visitante para ser parte de la solución.»

El tercer nivel es la incidencia sistémica: trabajo con comunidades vecinas, alianzas con autoridades locales y juntas comunales, instalación de puntos de reciclaje en colegios y participación en procesos legislativos orientados a avanzar hacia un Panamá más limpio.
«Buscamos incidir a nivel sistémico en las leyes y decisiones que se pueden tomar para avanzar hacia un Panamá más limpio», agrega González.

El rol de Morgan & Morgan: pro bono como herramienta de impacto
Uno de los elementos más interesantes del modelo de Siete Cuencas es la forma en que el sector legal se involucra. Morgan & Morgan no solo es donante fundador del proyecto: también actúa como asesor legal pro bono de Marea Verde, aportando conocimiento jurídico para acompañar el desarrollo de una iniciativa que involucra organizaciones ambientales, empresas privadas, comunidades y actores internacionales.

Camila de Vengoechea, VPA de Sostenibilidad de Morgan & Morgan, explica la lógica detrás de este modelo:
«De esta manera promovemos el acceso a la justicia y promovemos una cultura de responsabilidad y compromiso ciudadano entre nuestros abogados, asociados y socios. Más allá de realizar aportes económicos, con los programas pro bono las firmas legales podemos fortalecer el desarrollo profesional de los abogados, ya que genera mucho más compromiso y satisfacción, y esto es clave para las generaciones más jóvenes.»

La firma suscribió la Declaración Pro Bono de las Américas hace más de una década y desde entonces canaliza la experiencia jurídica de sus abogados hacia organizaciones sin fines de lucro y proyectos con impacto social y ambiental.
Por qué el acompañamiento jurídico importa en proyectos ambientales
A medida que proyectos como Siete Cuencas crecen en escala y complejidad, necesitan estructuras legales sólidas: mecanismos de coordinación entre actores de distintos sectores, marcos de gobernanza claros, transparencia en el manejo de fondos y continuidad institucional. Francisco Arias, socio de Morgan & Morgan, lo resume con claridad:
«Cuando una ONG, una organización internacional y el sector privado trabajan juntos, no solo se recoge basura de los ríos, se generan cambios de comportamiento, incluso en el sector gubernamental, se fortalece la educación ambiental, se movilizan fondos y se construyen soluciones de largo plazo para proteger nuestros recursos naturales.»

Una alianza con roles complementarios
Lo que hace funcionar a Siete Cuencas no es la suma de recursos, sino la complementariedad de capacidades. Marea Verde aporta experiencia local, vínculo con las comunidades y conocimiento del territorio. The Ocean Cleanup contribuye con tecnología, metodología y experiencia internacional en intervención de ríos. Morgan & Morgan y otras empresas privadas suman recursos económicos, respaldo institucional y estructuras de gobernanza.
Ninguno de estos actores podría producir solo el mismo resultado que generan juntos. Esa es la apuesta del modelo.
Un modelo replicable más allá de Panamá
Siete Cuencas no es solo un proyecto ambiental panameño. Es una referencia sobre cómo se pueden articular alianzas entre el sector civil, el sector privado y organizaciones internacionales para abordar problemas ambientales complejos con soluciones que operan simultáneamente en lo físico, lo educativo y lo sistémico.
Y el componente pro bono del sector legal abre una conversación más amplia: ¿cuántas firmas de abogados en América Latina podrían estar aportando su conocimiento técnico a proyectos ambientales de esta naturaleza, más allá del cheque?
FUENTE / IMÁGENES: Lexlatin.
IMÁGENES ADICIONALES: Pexels.
¿Conocías el proyecto Siete Cuencas? ¿Crees que este modelo de alianza entre ONG, sector privado y firmas legales puede replicarse en otros países de la región para combatir la contaminación de ríos y costas?
Déjanos tu opinión en los comentarios y comparte esta nota. Porque limpiar la Bahía de Panamá es también limpiar el mar que compartimos todos.



