Ya se encuentra en vigor la prohibición francesa sobre la producción y venta de sustancias químicas PFAS, conocidas como químicos eternos por su lenta descomposición.
La restricción impuesta en Francia a la fabricación y comercialización de sustancias químicas PFAS, conocidas como “químicos eternos” (“forever chemicals”) por su lenta degradación, ya está en vigor. Esta medida abarca una amplia variedad de cosméticos y prendas de vestir, y también obliga a las autoridades francesas a realizar análisis periódicos del agua potable para detectar la presencia de todo tipo de PFAS.
Como muchos de estos químicos se emplean en la elaboración de productos impermeables, esta nueva normativa debería ayudar a disminuir de forma notable la exposición de la población a estas sustancias.
Sobre los PFAS
Existen cientos de compuestos químicos persistentes, conocidos comúnmente como sustancias perfluoroalquiladas o polifluoroalquiladas (PFAS), entre ellos el ácido perfluorooctanoico (PFOA) y el ácido perfluorooctano sulfónico (PFOS). Estos se emplean en la producción de sartenes antiadherentes, prendas impermeables, recubrimientos repelentes al agua, ceras para esquí, equipos de extinción de incendios y muchos otros productos.
La exposición a estas sustancias se ha vinculado con múltiples problemas de salud, que van desde cáncer hasta malformaciones congénitas, y se ha detectado su presencia en la mayoría de los órganos humanos y en todos los entornos terrestres donde se han buscado, incluida la cima del Everest.
La Asamblea Nacional, la cámara baja de Francia, dio luz verde al proyecto de ley impulsado por el Partido Verde con 231 votos a favor y 51 en contra en febrero del año pasado, después de haber sido aprobado por el Senado. Como gesto simbólico, 14 diputados se sometieron a análisis de cabello y expusieron los resultados en el pleno: todas las muestras contenían químicos eternos.
Tras ser promulgada por el presidente Emmanuel Macron, la norma entró en vigor a comienzos de este año e incorpora una cláusula que obliga al gobierno a llevar a cabo controles periódicos de PFAS en el abastecimiento de agua municipal.
La normativa veta el empleo de estas sustancias químicas en prendas de vestir, cosméticos y cera para esquís, aunque deja fuera los recubrimientos antiadherentes de las sartenes. También se excluyeron de la prohibición los equipos de emergencia considerados esenciales.
En Dinamarca, una restricción comparable entrará en vigor en julio. Muchos de los PFAS más conocidos ya fueron prohibidos mediante un tratado de la ONU firmado en el marco del Convenio de Estocolmo de 2001. Unos 150 Estados miembros ratificaron ese acuerdo, aunque algunos grandes productores se negaron a hacerlo. Por su parte, la Unión Europea lleva tiempo analizando la posibilidad de vetar el uso de PFAS en productos de consumo.
FUENTE / IMÁGENES: France 24.

