El hito del maestro de primaria Scott Johnson lo ha convertido en el docente del año en su natal Kentucky: utilizando bioplástico, maíz e hilo de pescar diseñó una prótesis funcional para uno de sus alumnos.
Al maestro Scott Johnson no le hizo falta una capa ni una máscara para convertirse en un héroe cotidiano y el docente del año en su natal Kentucky. Le bastó con poner en marcha la impresora 3D del laboratorio de la Escuela Primaria Red Cross para crear una prótesis de mano utilizando bioplástico de maíz, tornillos, hilo de pescar y pequeñas bandas elásticas.
La creó para su alumno Jackson Farmer, quien hasta entonces usaba una mano de goma meramente estética y sin ninguna función real.
Prótesis de mano
Como profesor de STEAM, Johnson contaba con varias impresoras 3D en su laboratorio y vio la oportunidad de convertir en proyecto escolar la creación de una mano funcional para su estudiante.
El niño, Jackson Farmer, nació sin su mano derecha. Participaba en la clase de STEAM del señor Johnson, igual que los más de 800 alumnos de su escuela, desde kínder hasta sexto grado. Sin embargo, el maestro decidió no revelarle a Farmer lo que estaba preparando.
A lo largo del año pasado, cada vez que podía, Johnson trabajó en diseñar una prótesis de mano sencilla, modular y ligera que pudiera imprimirse en 3D.
Contó con el apoyo de la red E-Nable, una comunidad que fabrica prótesis funcionales y de bajo costo con impresoras 3D. Gracias a sus consejos y recursos de diseño, pudo mejorar e integrar esas ideas en su versión final.
“Nunca quise que sintiera que tenía algo pesado en la muñeca. Quiero que pueda jugar, por eso es bastante ligera”.
dijo Johnson.
Johnson optó por no decirle nada a Farmer ni a su familia por si el proyecto se complicaba y no lograba completarlo. Pero todo salió bien: logró imprimir un prototipo y se lo presentó a los padres, quienes aprobaron que siguiera adelante con la versión final.
Simplemente “genial”
La impresión tardó 25 horas y el armado otras 4, pero no necesita cables ni baterías. Su mecanismo de agarre funciona mediante los movimientos de la muñeca de Farmer. Para cuando la prótesis estuvo terminada, el niño ya había crecido y cursaba cuarto grado.
“Se sentía genial. Se sentía perfecta. (Lo que más me gusta es) intentar escribir (con la mano)… No soy muy bueno, pero lo intento”.
dijo Jackson.
Los dedos están conectados a la muñeca protésica con hilo de pescar y se accionan mediante una palanca. Al inclinar la muñeca hacia abajo, los dedos se cierran; al relajarse, la mano se abre. Los materiales cuestan entre 20 y 30 dólares, y cualquier pieza que se dañe puede reimprimirse en 3D y reemplazarse.
Farmer, que ya trabaja con impresoras 3D en el laboratorio de Johnson, se graduará con todos los archivos necesarios para seguir fabricando partes nuevas mientras continúe usando la prótesis.
FUENTE: Good News Network.
IMÁGENES: Fiona Morgan para Good News Network.

